Turdera cumple 116 años desde su fundación y el aniversario vuelve a poner en primer plano uno de los rasgos más característicos de la localidad: su fuerte identidad de pueblo. Más allá de los festejos, vecinos, comerciantes y referentes culturales coinciden en que la historia, la cercanía y la vida comunitaria siguen marcando el pulso del barrio.
"Esto es nuestra historia": en un nuevo aniversario, Turdera celebra su identidad
Vecinos, comerciantes e historiadores de Turdera reflexionan sobre el sentido de pertenencia y el cuidado de su identidad.
“Turdera es esto”, resumió Andrea, vecina de toda la vida y dueña de la Casa de Te Encontrate. “Viví acá toda mi vida, prácticamente nací acá. Me casé y traje a mi marido a vivir a Turdera”, contó sobre su vínculo con la localidad.
Desde su experiencia como comerciante, destacó una dinámica distinta a la de otros centros urbanos. “Acá la gente va caminando o en bici. No hay edificios altos, es más llano, hay otra amplitud. Ese espíritu tendría que permanecer”, señaló. Y agregó: “El 90% de la gente que viene al local es de Turdera. Eso habla de una comunidad que se sostiene”.
La vida cotidiana en el barrio aparece asociada a los espacios comunes y a los vínculos entre vecinos. “El punto de reunión, el punto de pelea, el punto de todo, era la plaza San Martín. Turdera es como un cuerpo con patas que salen para distintos lados, pero todo vuelve ahí”, describió Andrea.
Un pueblo dentro de la ciudad
En la misma línea, Gustavo, impulsor de La Turderita, sostuvo que este proyecto nació con la intención de mostrar lo que ocurre puertas adentro del barrio. “Es una invitación a que nos conozcan como pueblo. Turdera está a ambos lados de la avenida y hay cosas por descubrir”, explicó.
La Turderita es una iniciativa impulsada por comerciantes y vecinos que busca visibilizar el circuito local y fortalecer el comercio de cercanía, con una mirada puesta en el cuidado de la identidad del barrio. Quienes participan del proyecto coinciden en que nace desde el arraigo por el lugar en el que viven y trabajan.
Para Gustavo, uno de los desafíos es crecer sin perder la esencia. “Nosotros nos sentimos pueblo. La gente sale a comprar caminando, en bicicleta, con las bolsas en la mano. Eso te da un aroma de pueblo”, afirmó. Y remarcó: “No queremos convertirnos en un conglomerado comercial”.
También puso el acento en los lazos comunitarios. “La mayoría de los comercios están atendidos por sus dueños. Gente que trabaja donde vive. Eso genera otra cosa”, dijo, y agregó: “Hay unión, hay comunicación, hay diálogo. Eso sirve incluso para la seguridad”.
Cuidar lo propio, pensar el futuro
Desde una mirada histórica, Jorge, vecino e historiador de Turdera, aportó contexto sobre los orígenes de la localidad. “Turdera empezó siendo Villa Turdera. En 1910 la palabra villa significaba una ciudad veraniega, un lugar de descanso”, explicó.
Además, subrayó que la identidad local se construye a partir del cuidado de lo propio. “La gente de Turdera cuida su ciudad, la quiere. Hay una identidad muy fuerte”, afirmó. Y reflexionó: “Cuando uno entra a un shopping, es igual en cualquier parte del mundo. Esto es lo contrario: es nuestra historia”.
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