Para algunos, Banfield es la cancha de los domingos; para otros, la escuela, el comercio familiar o la vereda donde todavía se charla con los vecinos. En un nuevo aniversario de esta localidad del sur del Conurbano, quienes viven allí cuentan qué significa haber hecho de esta ciudad su lugar en el mundo.
"Es mi lugar en el mundo": las historias de los vecinos de Banfield en el aniversario de la localidad
Banfield cumple 153 años y sus vecinos repasan recuerdos, vínculos y las razones por las que todavía sienten que viven en un pueblo.
Patricia tiene 67 años y es vecina de Banfield desde que nació. Su historia con la localidad también está ligada al Club Atlético Banfield y a los domingos que compartía con su padre en la cancha. “Me crié en la cancha, prácticamente, con mi papá. Íbamos todos los domingos”, contó, en diálogo con El Diario Sur. Para ella, esta localidad representa además los vínculos construidos durante toda una vida. “Es un barrio en el cual tenemos mucha amistad con todos. Nos conocemos con todos”, explicó.
La mujer también coincide con una de las características que otros vecinos destacan: la localidad todavía conserva algo de la vida de pueblo. Y cuando le preguntaron si elegiría vivir en otro lugar, fue contundente: “No, para nada. Imaginate que ya son 67 años. Ya lo que me resta lo sigo, lo termino acá”.
“Es mi lugar en el mundo”
Agustina, de 23 años, también nació y vivió toda su vida en Banfield. Fue al colegio a pocas cuadras de su casa y asegura que tiene allí a sus amigas, su familia y su trabajo. “Es mi vida. Tengo todo acá”, resumió. Incluso ante una mudanza, su objetivo es quedarse en la localidad: “Estoy desesperada por conseguir un lugar también en Banfield porque yo de acá no me quiero ir”.
Héctor, por otro lado, tiene 75 años. Nació en Banfield, pasó parte de su vida en el interior y luego regresó. “Viví en el interior, pero volví a Banfield. Casi toda la vida acá”, contó. Para él, la localidad es “el pueblo donde uno nació y donde uno tiene los afectos de chiquito”. También allí formó su familia: su esposa, ya fallecida, era del mismo lugar.
Héctor considera que Banfield atravesó menos transformaciones que Lomas de Zamora, especialmente en materia de construcciones. “Si vos comparás en Lomas, es ir para arriba y para arriba, edificios y edificios”, señaló.
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La vida que transcurre en Banfield
Otra historia llega desde un comercio histórico del centro. Susana, de 82 años, está al frente de Calzados Felipe, un negocio que lleva 87 años sobre la calle Maipú. Su relación con la localidad comenzó desde chica y está atravesada por recuerdos familiares y escolares.
Entre sus memorias aparece la antigua avenida Alsina, que, según recordó, estaba llena de palmeras donde se realizaban los festejos del 9 de Julio y el 25 de Mayo. “Todos los alumnos estábamos acá en la esquina, alumnos de los colegios de la zona”, contó.
Susana asistió a la Escuela Nº 10 y contó que no pudo continuar el secundario porque tuvo que quedarse en el negocio familiar. “Lamentablemente no pude hacer el secundario porque tenía que estar acá en el negocio. Era así la historia, el sacrificio que fue poder tener esto”, relató.
Las calles también cambiaron con el paso de los años. “Había naranjales en las veredas, había plantas de naranjo. Mi mamá sacaba y hacía dulce a veces”, recordó. Después de décadas de cambios, su vínculo con la localidad permanece intacto.
Una localidad donde los vecinos todavía se conocen
La sensación de pueblo no aparece solamente en quienes nacieron y crecieron en Banfield. También quienes llegaron desde otros puntos de la zona y trabajan allí desde hace años reconocen esa característica. Marcelo, que tiene su puesto de diarios en la localidad desde hace 12 años contó que, durante ese tiempo, pudo ver cómo cambió el movimiento de Banfield.
Sin embargo, según relató, hay algo que para él permanece: el vínculo cotidiano entre quienes viven y trabajan en la zona. “De repente, si necesitan algo vienen y me consultan. Somos todos conocidos”, contó, en diálogo con este medio.
Esa dinámica es la que lo llevó a recordar una frase de un amigo que solía visitarlo para tomar mate: “Banfield es un pueblo”. Para él, ese carácter de localidad pequeña también se refleja en la manera en que se relacionan sus habitantes. “Ese hecho de que sea chiquito también es muy amistoso. Muy fraternal”, señaló.
El origen del nombre Banfield
La historia de la localidad no tiene una fecha oficial de fundación en el sentido tradicional. Banfield no tuvo una ceremonia fundacional ni una piedra fundamental. Fue un loteo el que permitió establecer una fecha de referencia.
En 2008, la Junta de Estudios Históricos de Banfield, integrada por vecinos dedicados a investigar la historia local, se propuso determinar cuándo había comenzado a utilizarse el nombre de la localidad. A partir de documentos y publicaciones de la época, establecieron el 15 de agosto de 1873 como fecha fundacional.
Ese día apareció por primera vez la palabra “Banfield” para referirse a la ciudad, en un aviso de la firma Adolfo Bullrich y Cía. sobre el loteo de terrenos ubicados entre las actuales calles Alsina, Rincón, Arenales y Chacabuco.
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