Ramona Lencinas tiene 54 años y juega al fútbol desde los 18. Hubiese empezado antes, pero las chicas de su generación no tenían un lugar propio donde aprender, asegura. Jugaba en la calle y en los potreros con sus hermanos. Con el paso de los años, eso se convirtió en el motor para abrir su club: Las Primeras de Fiorito.
Ramona, "la otra Maradona" de Fiorito que es pionera en el fútbol femenino y tiene su propio club
En el Día de la Futbolista Argentina, Ramona Lencinas cuenta cómo creó el primer club femenino de Villa Fiorito.
La historia del club comenzó en junio de 2021. Ramona había perdido su empleo y, según contó, atravesó un momento de depresión. Fue entonces cuando volvió a refugiarse en algo que siempre había formado parte de su vida: el fútbol. “Amo la historia del fútbol”, explicó la directora técnica y profesora, en diálogo con El Diario Sur.
Así nació “Las Primeras de Fiorito”, el primer club de fútbol femenino de Villa Fiorito. El espacio funciona en una cancha ubicada sobre la calle Larrazábal al 3600, donde entrenan de lunes a jueves. La cuota mensual es de 2.000 pesos, aunque Ramona aclara que muchas familias no pueden pagarla, pero “vienen igual”.
Pero conseguir ese lugar tampoco fue fácil. Ramona asegura que Villa Fiorito, el barrio donde nació y creció Diego Armando Maradona, está históricamente identificado con los potreros y el fútbol de varones, pero no tenía espacios destinados a las chicas.
Al principio, la llegada de las jugadoras a la cancha del barrio generó resistencia. Algunos chicos les pedían que se fueran. Sin embargo, con el tiempo, la convivencia cambió. “Pasando el tiempo hubo un respeto”, recordó Ramona. Hoy, cuando llega el horario de entrenamiento de las chicas, los chicos se retiran y les dejan su lugar.
Una cancha para todas
En Las Primeras de Fiorito juegan niñas de entre 4 y 17 años, aunque el espacio también recibe a mujeres de distintas edades. Hay madres, tías, hermanas y abuelas. Para Ramona, la idea es que nadie quede afuera.
El club está pensado principalmente como un espacio para el fútbol femenino, aunque también recibe a chicos. Cuando Ramona detecta que alguno tiene condiciones para continuar su formación, se contacta con profesores de otros clubes para acompañarlo en ese camino.
Pero en esa cancha de Fiorito no todo pasa por la pelota. Ramona habla del club como un lugar de contención para chicas que atraviesan diferentes situaciones familiares y personales. “Nosotros somos psicólogos sin títulos”, expresó. “Hay nenas que vienen con problemas y acá se sacan el problema. Acá hacemos amistades, acá son felices”.
Algunas chicas tienen mayores condiciones para jugar y otras necesitan más tiempo. Para Ramona, eso no es lo importante. La cancha también es para las que quieren aprender, compartir una tarde con sus compañeras o simplemente encontrar un lugar al que pertenecer.
Una historia que no empezó ahora
El 21 de agosto de 1971, la Selección Argentina femenina derrotó 4-1 a Inglaterra en el Estadio Azteca de México, con cuatro goles de Elba Selva. Aquel partido, disputado ante una multitud, se convirtió con el tiempo en el símbolo de una generación de futbolistas que tuvo que abrirse camino cuando el fútbol femenino todavía no tenía el reconocimiento ni la estructura de hoy.
El equipo argentino, conocido como Las Pioneras, terminó cuarto en aquel torneo internacional, que no fue organizado ni reconocido oficialmente por la FIFA. Las jugadoras viajaron sin entrenador, médico ni el respaldo institucional que tienen actualmente las selecciones.
Décadas después, Ramona participó junto a otras compañeras de las gestiones que impulsaron el reconocimiento del 21 de agosto como el Día de la Futbolista.
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