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Virginia, la vecina de Turdera que salvó vidas en la guerra de Malvinas: "Fue un honor"

Virginia Bonilla, vecina de Turdera, fue reconocida por su labor como aspirante de enfermera desde una base naval. A 44 años, continúa luchando por las mujeres de Malvinas.

En una casa de Turdera, entre fotos, diplomas y pinturas que remiten a 1982, Graciela Virginia Bonilla reconstruye su historia en la guerra de Malvinas, aquella que durante años mantuvo a distancia. Mueve las manos mientras habla, señala las imágenes y se detiene en cada una.

Virginia, de 66 años, recibió el pasado 17 de agosto la distinción Padre de la Patria, entregada por el Museo Contando Historias, en reconocimiento a su participación en el conflicto bélico desde una base naval del continente atendiendo heridos que llegaban del frente. Lo vivió como un momento de orgullo, pero también como un paso más en una lucha que lleva adelante junto a sus compañeras de promoción para que se reconozca el rol de las mujeres que participaron de la guerra.

Mientras cuenta la historia, sus manos acompañan cada recuerdo. Se detiene en las fotografías que conserva y vuelve sobre aquellos años en los que, siendo muy joven, comenzó su formación en la Armada. “Para mí fue un orgullo y un honor”, contó sobre la distinción, en diálogo con El Diario Sur.

Virginia recibió el 17 de agosto la distinción Padre de la Patria por su participación durante la guerra de Malvinas.

Virginia recibió el 17 de agosto la distinción Padre de la Patria por su participación durante la guerra de Malvinas.

De la formación a la guerra

Cuando comenzó la guerra, Virginia cursaba el segundo año de la formación en Enfermería en la Escuela de Sanidad Naval. Había ingresado en 1981 y era la única mujer de la Zona Sur entre las integrantes de esa promoción. La noticia llegó durante una formación en el patio de armas de la base: les comunicaron que se había declarado la guerra y que debían prepararse.

Pero hay una aclaración que Virginia repite varias veces: no era enfermera y nunca estuvo en las Islas Malvinas. Durante todo el conflicto permaneció en la Base Naval Puerto Belgrano, ubicada en Punta Alta y perteneciente a la Armada Argentina, donde junto a sus compañeras recibió y atendió a los heridos que llegaban desde el frente.

En el hospital comenzaron entonces a preparar a quienes permanecían allí para atender a los heridos que llegaban desde las islas. “Nos empezaron a llevar a diferentes áreas, como las cámaras hiperbáricas, salas de cirugía, de quemados, de traumatología, como para ir aprendiendo diferentes tipos de actividades”, indicó.

Virginia Bonilla junto a sus compañeras de la promoción 1981.

Virginia Bonilla junto a sus compañeras de la promoción 1981.

Virginia recuerda personas con esquirlas, heridas graves y lesiones de distinto tipo. Algunos llegaban en shock, sin hablar; otros gritaban o lloraban. La guerra aparecía frente a ellas en los pasillos del hospital. “Los heridos vinieron hacia nosotros y nosotros salvamos vidas”, sostuvo.

Para ella, esa tarea también fue una forma de defender la patria. Lo resumió en una frase que repite mientras habla de aquellos días: “Sostuvimos la patria en nuestras manos”.

44 años de lucha

Durante mucho tiempo, Virginia también mantuvo cierta distancia de aquella etapa de su vida. Con los años, se desprendió de fotografías propias de aquellos días, pero conservó las de sus compañeras de promoción. Las guardó, confiesa, por si alguna vez alguna de ellas las necesitaba o alguien quería volver a encontrarlas.

“Toda la vida supe que merecíamos el reconocimiento”, dijo Virginia. Durante años, cuenta, las mujeres quedaron alejadas de los homenajes oficiales y de los desfiles vinculados con Malvinas. Ella misma recuerda haber querido participar y no haber podido.

Virginia Bonilla durante sus años de formación en la Armada.

Virginia Bonilla durante sus años de formación en la Armada.

La mujer, que después de Malvinas se alejó de la enfermería, se casó, y actualmente tiene dos hijos del corazón y se dedica a la venta de plantas, entiende que la condición de veterana no está ligada únicamente a quienes estuvieron en las islas, sino también a quienes participaron activamente de la guerra desde el continente. “Nosotras somos parte de la historia”, sostuvo.

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