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Florencia Menéndez, la muralista de Temperley que busca "que la gente pinte su propio barrio"

Con casi 30 años de trayectoria, Florencia Menéndez es un emblema de Temperley, especialmente por su estilo para realizar murales junto a los vecinos.

Casi tres décadas de trayectoria llevando arte a lo largo y ancho de Lomas de Zamora. Se trata de Florencia Menéndez, una muralista oriunda de Temperley que desarrolla su trabajo con un estilo particular, con el objetivo de posibilitar la participación de los vecinos, sepan o no de pintura, a los que siempre los habilita para disfrutar de pinceladas que dan color a la zona sur del conurbano bonaerense.

La última obra que se completó fue hace pocas semanas, en la entrada del Hospital Gandulfo, que cumplió 120 años enclavado en el centro de la ciudad, un punto neurálgico del distrito. Allí realizó un trabajo especial que se extendió por varios días y que contó con la labor de un gran caudal de personas que se fueron acercando al sitio.

De visita al stream de El Diario Sur, describió esa estructura y fue certera: "Quedó hermoso con todos los cuadraditos y las pinceladas que dio la gente que vino a dar una mano". No es la primera vez que afronta un trabajo allí, y deja claro cuáles son sus sensaciones: "Para mi ese espacio me genera un portal. Me abren el corazón, abren puertas, conexiones, le abren puertas a la gente que viene a pintar, que después me llaman y siente que quedan con cosas por hacer. Es que trabajar en un hospital siempre tiene una vuelta que es impresionante".

Y lo explicó así: "Uno ha estado en situaciones de tener a alguien o estar en un hospital y todo lo que mueve eso. Entonces, desde ese lugar, es tener empatía con todo lo que sucede ahí. La obra la describió así: "Es una especie de virgen, tiene toda esta cuestión del algo alrededor, algunos juegos que fuimos haciendo durante el proceso. Por ejemplo los árboles que están atrás de ella, que es la araucaria, a una de las partes se le da forma de pulmones por una persona que está enferma y que me pidió eso, como algo sanador. Después hay otra parte que es un corazón, que es la que está en las raíces, abajo de ella. Y después hay otra parte que es un útero que está en la entrada del hospital. Así que son como pequeños guiños que están y no están".

La artista es oriunda de Temperley.

La artista es oriunda de Temperley.

Obras con participación de los vecinos

Esa estructura contó con mucha gente alrededor, algo que la artista pregona. "Yo soy pintora, artista plástica, pero lo que vengo haciendo hace muchos años es poder trabajar con gente que no sabe pintar. Porque me parece muy importante que la gente pinte su propio barrio o sus propios espacios, sus hospitales, sus colegios, sus lugares, las paredes que después va a transitar, que después va a ver, que se sienta identificado con ese lugar, que lo cuide", destacó. Y sumó: "Que lo haga la misma gente que pasa por ahí, que después va y vea su pincelada, me parece muy importante. Mucho más importante que el mural".

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Esta faceta lleva desarrollada durante varios años, que se va perfeccionando con el tiempo. "Es un método que inventé y vengo transitando y modificando y ajustando para que realmente el mural quede bien y que puedan participar toda la gente del barrio. Es una cuestión más de coordinar, de armar color previamente, de diseñar todo como para organizarlo, como para que todos puedan pintar y que quede bien", analizó. Y lo ejemplificó así: "En una época se decía que entre los obreros está el arquitecto, pero estamos los que pusimos el tornillo, los que pusimos el cemento. Acá la idea es esa, que uno quizá hoy va al hospital, le tocó dar algunas pinceladas, pero dentro de 15 años cuando vaya con su hijo, con su nieto, le va a decir 'yo también pinté'. Esa es la idea. Si el mural es para todos, está bueno que esté abierto a que todos puedan opinar y puedan armarlo. Obviamente que la que lo diseña y arma toda la cuestión soy yo, porque soy la que sé todo lo que hay que hacer, pero cuanto más abierto esté a que la gente pueda participar desde todos lados, me parece más rico el mural todavía, y se nutre".

Al ser consultada sobre la participación del público, dejó en claro que siempre está predispuesta. "Los vecinos participan siempre, les encanta, y justamente este método que estoy construyendo es tan fácil, tiene que ver con que la gente se anime, porque si vos le das un pincel a alguien que no sabe pintar, ni lo agarra el pincel, es como si le quemara. Pero se animan, porque si yo te doy un pincel y te digo 'hace un cuadradito' y vas a mirar la pared y vas a ver miles de cuadraditos y te vas a animar a hacer el tuyo. Después que hagas el primero, vas a hacer un montón", aclaró.

El cuadrillismo, estilo de Gaudi

En torno a esta modalidad del cuadrillismo, puso en consideración el vínculo con Gaudi, el arquitecto español. "Hizo todo Barcelona y trabajaba mucho con esta técnica, que es el trencadís, que es lo que es la baldosa partida, y también le metía otras cosas de cerámica y cachos de cosas que se rompen y lo metés ahí también. Empecé a trabajar con eso, pero me era complicado conseguir los colores, entonces empecé a pintarlos, en vez de conseguir el azulejo lo pintaba y así surgió el tema de este cuadrillismo que hago, que me resultó muy bonito".

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La última obra participativa fue en el Hospital Gandulfo.

La última obra participativa fue en el Hospital Gandulfo.

Esa pauta es la clave para la ciudad. La muralista lo resalta como una pieza vital de lo que representa. "Yo empiezo a mirar las paredes y ahí reconozco más de la gente y de lo que sucede", sentenció.

"El mural es una forma de todo lo que se hace para que la gente pueda entender el arte, incluso en la fachada de su casa, donde pasan pibes y lo miran y lo evalúan y dicen 'esto me gusta, esto no me gusta', y es como acercar el arte, hacerlo más popular, acercarlo a la gente", señaló. Y completó: "Hay una responsabilidad muy grande en el muralismo, porque no es solamente ir y pintar cualquier cosa, sino hay que tener una responsabilidad porque la gente lo ve y le pasan cosas. Y se ve, es para todos, es muy visible, no es un cuadro que lo podés correr, sacar, decir que no gusta y listo. Esa tremenda imagen ahí te la vas a topar todos los días y por eso siento que tienen que decir cosas positivas".

Taller cultural en Temperley

Esas premisas son las que expone Florencia en su taller, en Temperley, su lugar en el mundo. Allí tiene varios murales, y se tornan como una forma de historia para el barrio. "Hay varios en la puerta, y se escucha mucho la gente que pasa cuando habla, yo estoy ahí trabajando en silencio, tranquila, y oigo que pasan chicos y dicen '¿y papá, qué es eso? ¿y mamá, qué es lo otro?', y están todo el tiempo viendo los colores. Eso es importante. Es llevar el arte a la gente", señaló.

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Ese taller es un espacio cultural que no sólo se abre al muralismo, sino a varias facetas más. "En un momento di muchos años clases, y después lo empecé a abrir, porque estaba dando clases y venían amigos a tocar la guitarra, o a cantar, o se empezaron a armar cosas, comidas, y el mismo lugar pidió que abran las puertas. Así que lo empecé a reformar, y ya no es mi taller. En realidad es mi lugar para experimentar, porque hago todo lo que tengo ganas y me gusta. Todo lo que hago ahí, todo lo que propongo son cosas que a mí me gustan. Se abre exclusivamente dos fines de semana por mes", aclaró, y puntualizó que el próximo es el 5 de septiembre, con una banda tributo a Pink Floyd -Atom Duo- y una presentación de jazz con Juan Masetti; mientras que el 12 estará a cargo de un taller participativo, un seminario de cinco horas. "Voy a dar todos los secretos de esta técnica para que cada uno que viene pueda hacer su mural, sepa o no sepa dibujar o pintar", completó.

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