Aldo Duarte comenzó a trabajar como chofer de colectivo el 1 de noviembre de 1992. Pasaron casi 34 años desde aquel primer día hasta este lunes 31 de agosto, cuando finalmente hizo su último recorrido al volante de la línea 561 de Lomas de Zamora.
La última vuelta de Aldo, colectivero de la 561 en Lomas: "No pensé que me querían tanto"
Después de 34 años arriba del colectivo, Aldo Duarte dejó la línea 561. Su última jornada estuvo marcada por el cariño de pasajeros y compañeros.
“Es una emoción muy grande para mi”, contó Aldo durante la despedida, en diálogo con El Diario Sur. Las sensaciones, según relató, fueron muchas. A lo largo de su última jornada recibió numerosos obsequios de los pasajeros y compañeros, que quisieron acompañarlo en el cierre de esta etapa.
El cariño también se hizo notar arriba del colectivo. Según contó, muchos pasajeros lo estaban esperando y el colectivo llegó lleno hasta (casi) el final del recorrido. Incluso, sus propios compañeros que habían terminado la vuelta antes que él bromearon con la situación: decían que nadie se quería subir a sus colectivos y que todos querían viajar con Aldo.
El colectivero aseguró que siempre intentó mantener un trato amable y respetuoso con quienes viajaban en la línea. Por eso, aunque no esperaba una despedida de estas características, reconoció que lo sorprendió la cantidad de muestras de afecto que recibió. “No pensé que me querían tanto los pasajeros”, dijo emocionado. Para él, ese vínculo cotidiano fue una de las partes más importantes de sus 34 años de trabajo.
Recuerdos de una vida arriba del colectivo
Aldo también recordó algunos momentos que quedaron grabados de sus años como chofer. Entre ellos, mencionó las fiestas que le tocó pasar trabajando. En aquella época, cuando hacía su recorrido por el barrio porteño de La Boca, pasaba las celebraciones arriba del colectivo. “Laburé mucho tiempo en las fiestas, las doce de la noche me agarraron en el colectivo”, recordó. Según contó, quienes estaban en la zona lo hacían bajar para brindar a medianoche y luego volvía a subir al colectivo para continuar con el recorrido.
La despedida también tuvo un momento especial para Aldo: en el último tramo de su recorrido, pudo viajar acompañado por su familia, que se acercó para compartir con él ese momento tan significativo.
Son recuerdos que, asegura, van a quedar para siempre. Y pese a que ahora comienza una nueva etapa, no duda en que volvería a elegir el mismo camino. “Lo volvería a hacer”, afirmó. Para Aldo, la experiencia de haber pasado 34 años al frente de un colectivo estuvo marcada por una emoción que, incluso en su último día, volvió a aparecer.
Una última vuelta muy especial
Ahora, los planes son más tranquilos. Después de tantos años de horarios y recorridos, Aldo quiere descansar y disfrutar de su casa. “Por el momento, a disfrutar en casa, a descansar un poco”, contó. También sabe que va a extrañar el colectivo y la rutina que lo acompañó durante más de tres décadas. “Creo que ya cumplí mi etapa”, señaló.
Y, entre la emoción de la despedida y los recuerdos de tantos años, Aldo incluso terminó invitando a sus compañeros a comer empanadas a su casa. Una última muestra del vínculo que construyó durante años con quienes compartieron con él parte de su recorrido.
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