Joaquín Ruffo tenía 8 años cuando fue asesinado por su padre en Lomas de Zamora, el 5 de agosto de 2025. Hace pocos días, Nahuel Godoy, de 12 años, murió presuntamente a manos de su papá en Rafael Calzada, luego de que su madre denunciara que el hombre amenazaba con matar al menor para vengarse de ella.
"Usan a los hijos para destruir a las madres": los casos de violencia vicaria que golpean a la Zona Sur
Carolina Rodríguez, presidenta de Somos Muralla, analizó la violencia vicaria y su impacto. Dos hechos ocurridos en la Zona Sur reflejan esta problemática.
Los dos casos, ocurridos con casi un año de diferencia, reabrieron el debate sobre una de las formas más extremas de violencia de género: la violencia vicaria, aquella en la que los hijos son utilizados para ejercer el mayor daño posible sobre sus madres.
Carolina Rodríguez conoce ese sufrimiento de cerca. Psicóloga social, acompañante terapéutica y presidenta de la Asociación de Madres Autoconvocadas Somos Muralla, contó que desde julio de 2023 no puede ver a sus hijas, luego de que, según denunció, su expareja interrumpiera el vínculo.
Rodríguez aseguró que, desde que comenzó su lucha judicial, lleva más de 1.050 días intentando recuperar el vínculo con sus hijas y reclamando una respuesta de la Justicia. "Llevo 1.050 días luchando por mis hijas y pidiendo que el Poder Judicial intervenga prontamente", sostuvo.
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¿Qué es la violencia vicaria?
Para Rodríguez, todavía existe un gran desconocimiento sobre este tipo de violencia, pese a que sus consecuencias pueden ser irreparables. "La violencia vicaria es la violencia de género más extrema, donde el agresor utiliza a nuestros hijos e hijas para seguir perpetuando la manipulación y el daño", explicó, en diálogo con este medio.
Ese daño, señaló, puede manifestarse de distintas maneras. "Se ejerce a través de amenazas, denuncias, calumnias, injurias, obstrucción del vínculo materno-filial y, en los casos más extremos, mediante filicidios, femicidios vinculados y asesinatos", detalló.
Según indicó, el objetivo del agresor es enviar un mensaje a la mujer que denunció la violencia o decidió poner fin a la relación. "Son asesinatos de progenitores hacia sus propios hijos para darle un mensaje a mujeres que venían sufriendo violencia de género, que habían denunciado y que habían decidido cortar esos vínculos", expresó.
Dos casos que conmocionaron a la Zona Sur
El aniversario del crimen de Joaquín Ruffo volvió a poner el tema en agenda. El niño de 8 años fue asesinado por su padre el 5 de agosto de 2025 en Lomas de Zamora. Desde entonces, su mamá, Natalia Ciak, convirtió el dolor por la pérdida de su hijo en una lucha para que la violencia vicaria sea reconocida por la legislación argentina y existan herramientas que permitan actuar antes de que ocurran tragedias.
Néstor Godoy, de 41 años, fue detenido este sábado tras confesar haber asesinado a su propio hijo Nahuel Benjamín, de 12 años, en una vivienda de la localiad de Rafael Calzada. De acuerdo con la investigación, la madre del niño había denunciado apenas dos días antes que su expareja la amenazaba con matar al menor para vengarse de ella y había solicitado medidas de protección que también alcanzaran a su hijo.
Para Rodríguez, ambos casos reflejan una problemática que continúa repitiéndose y que muchas veces no encuentra respuestas a tiempo por parte del Estado.
El reclamo por la Ley Joaco
Desde Somos Muralla, junto con otras organizaciones de madres de todo el país, impulsan la denominada Ley Joaco contra la violencia de género vicaria, un proyecto que busca que esta forma de violencia sea reconocida legalmente.
"La ley surge de la unión de los colectivos de madres que luchan contra la violencia vicaria en la Argentina. Solicita concretamente al Estado el reconocimiento de la violencia vicaria como violencia de género", explicó.
Además, el proyecto propone que las intervenciones sean realizadas por equipos interdisciplinarios y con perspectiva de género e infancia. "Necesitamos que se pueda actuar antes de que el daño sea irreparable, como ocurrió con Joaquín", afirmó.
Rodríguez sostuvo que el problema no se limita a casos aislados. "En la Argentina llevamos 170 casos de filicidios y femicidios vinculados. Son niños y niñas que atraviesan una violencia cruel y extrema por parte de sus progenitores para dar un mensaje a una mujer que ya había denunciado y que había pedido protección", aseguró.
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