Lomas de Zamora |

"Me salvó la vida y le dispararon en la cara"

Aldana viajaba en el micro 338 que fue asaltado hoy. Fue secuestrada por los delincuentes pero una señora intervino para salvarle la vida, y la mataron.

“Le agarré la mano a la señora y le dije ‘señora yo no me quiero morir’. Me respondió ‘vos no te vas a morir, nena’. Se acercó uno de los delincuentes, la señora me agarró fuerte la mano, y la mataron”.  El relato de Aldana es desgarrador. Ella tiene 26 años y viajaba en el micro 338 que fue asaltado esta tarde. Fue tomada por los delincuentes, pero Sandra le salvó la vida.

Según relató después de declarar en la comisaría de Trasradio, Esteban Echeverría, Aldana viajaba a la casa de una amiga cerca del barrio del Olimpo, a pocas cuadras de donde ocurrió el asalto. Según pudo apreciar, dos delincuentes (la policía investiga la posibilidad de que hayan sido tres) subieron y mostraron sus armas para robarle a los pasajeros. Los describió tranquilos, y dijo que se “descontrolaron” cuando dos policías de la Ciudad de Buenos Aires vestidos de civiles que viajaban en el micro intervinieron.

Aldana sufrió un ataque de pánico y recuerda poco de lo sucedido, pero asegura haber escuchado que los policías dieron la voz de alto y fue entonces cuando uno de los delincuentes la agarró. “Los ladrones le gritaban a la policía que tiren las armas porque iban a matar a alguien”, y luego sucedió lo más trágico. Sandra Rivas, de 46 años, agarró a Aldana de la mano y se puso entre ella y el arma, dándole la espalda al delincuente, que sin mediar palabra le apuntó en la boca, y disparó. Según contó la propia Aldana la ambulancia llegó rápidamente para atender a su heroína, pero no pudieron reanimarla.

En ese momento intentaron darse a la fuga pero apenas pudieron bajar del colectivo y fueron abatidos por la policía. Los dos detenidos fueron identificados como Gabriel Ledesma y Mauricio Parodi, de 20 y 22 años. Ledesma está fuera de peligro con una herida en el brazo, mientras que Parodi llegó al hospital Santamarina con un disparo en el tórax.

El fiscal de turno de la UFI 4, Fernando Semisa, dispuso el secuestro de las armas que portaban los delincuentes y también las que usaron los policías de la Ciudad, para probar de dónde salieron los disparos.

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