El Club Atlético Temperley no alojará más a las personas en situación de calle que estaban siendo asistidas en el gimnasio de la institución durante la cuarentena. Un hecho delictivo en el lugar y el inminente regreso de la actividad deportiva fueron los motivos de esta determinación.
Más de 30 personas se refugiaron durante varios meses en el microestadio del club, a través una iniciativa articulada entre Temperley, la ONG "No Seas Pavote" y el Municipio de Lomas de Zamora. Gente en situación de calle pudo recibir alimentos, atención médica y un lugar donde dormir y cumplir el aislamiento desde el comienzo de la cuarentena.

Sin embargo, un robo ocurrido a fines de julio cambió los planes. Algunos residentes rompieron un vidrio del restaurante para robar dinero y algunas bebidas. Ese hecho, sumado a que Temperley debe preparar sus instalaciones para una posible reapertura, hicieron que referentes de las tres partes consensuaran desocupar el gimnasio.
"Fuimos claros que siempre había que salvaguardar todo lo concerniente a lo material de la institución. Lamentablemente, después de los hechos acontecidos se tomó la decisión entre No Seas Pavote, el Municipio de Lomas de Zamora y nosotros de sacar a la gente del club. Lo lamentable de todo esto es que por dos o tres inadaptados se perjudique a mucha más gente", relató José Colón Fernández, responsable del Departamento Solidario de Temperley, en charla con El Diario Sur.

Ahora bien, ¿dónde irán a parar todas esas personas en situación de calle? De acuerdo a lo informado a este medio, se los trasladará a un espacio que preparó No Seas Pavote en los alrededores de la Estación de Temperley, donde seguirán recibiendo la misma asistencia que les brindaban en el club.
"Antes de vaciar las instalaciones del club, buscamos la manera de llevar la gente a otro lugar. La ONG tenía un lugar, se reacondicionó y se decidió mudar todo hacia allí. Hasta hace 48 horas se siguió dando el desayuno y la cena en 9 de julio y Dorrego y después se empezó a dar en la estación de Temperley. Nosotros seguimos colaborando en lo que podemos y apoyando distintos proyectos", explicó Colón Fernández.
Asimismo, estaba el condicionante deportivo: el Celeste debe retomar las prácticas de fútbol el 30 de agosto y necesita tener ese lugar desocupado. "Nosotros debemos reacondicionar el gimnasio y el vestuario para el protocolo que nos ha indicado AFA para comenzar el entrenamiento a fin de mes. Iba a llegar un momento en que habría que buscar otro lugar", cerró José.






