El hecho ocurrió en La Plata. Paola González, profesora de inglés, cae desvanecida en la calle sufre dos paros cardiorrespiratorios. “Papi, vení que mamá se descompuso”, le dijo su hijo Mateo a su padre por teléfono, quien sale de su trabajo sin decirle nada a nadie. Mientras tanto, alguien llamó a la Policía.
Tanto el esposo como la ambulancia llegaron tarde. Paola, por su parte, estaba casi quedando sin vida. Con la desgracia a punto de volverse inevitable, la policía Luciana Ferreira tiene 34 años escucha la denuncia de una persona desvanecida en vía pública a la que le están realizando maniobras de RCP. Junto a su compañera de turno, la policía decide dirigirse al sitio, en pleno centro de La Plata.
“Cuando me acerco, la encuentro tendida en el piso con un montón de gente alrededor. La tenían de costado. Llego y la doy vuelta automáticamente. Constaté que no tenía pulso y que no respiraba. Sabía lo que tenía que hacer. Me acomodé, me puse frente a ella y arranqué a hacer la reanimación con colaboración de Guillermina, una vecina que pasaba por el lugar y que la reconoció”, contó Luciana.
Le indica a otro agente que le sostenga la cabeza para evitar que se siguiera lastimando. Ella, con las dos palmas de sus manos, aplasta el esternón de la mujer en ritmo sostenido. Cuando finalmente llega la ambulancia, la policía pone en situación a la doctora, que le pide a la agente que la asista en el traslado. A Paola le colocan un desfibrilador y la derivan de urgencia al Hospital San Martín, un paso previo a la internación definitiva en el Instituto Médico Platense.
En el centro de salud, el esposo y la madre del paciente abordan por primera vez a la mujer policía. “Me dijeron lo que le transmitieron los médicos: que está viva gracias a mí”, dice humilde y orgullosa a la vez.
Paola González hoy se recupera en una clínica privada de La Plata. Después del accidente, la chica tuvo una cita con Luciana. Después de llorar y de agradecerle a la policía, Paola le dijo que desde ahora en más la sentía como su hermana. Ellas se conmovieron juntas y charlaron unas horas. Luciana manifestó que le “llenó el alma verla recuperada”.

