El pasado lunes 24 se inició la inscripción para el Refuerzo Alimentario, también conocido como IFE 5, que está pensado para los adultos de entre 18 y 64 años que se encuentran en condiciones de extrema vulnerabilidad, no cuentan con ningún tipo de ingreso y no perciben ninguna asistencia del Estado. Ante eso, se registró durante toda la semana grandes filas de vecinos de Esteban Echeverría que se acercaron a la oficina de Anses de Monte Grande, ubicada en Santamarina 137, para dar inicio al trámite. La misma escena se replicó en la UDAI de Anses de Alejandro Korn y también de otras ciudades de la región.
La necesidad, a la vista: hubo largas filas en las delegaciones de Anses por el nuevo bono
Las sedes de Monte Grande y Alejandro Korn tuvieron colas enormes desde el lunes e incluso hubo vecinos que acamparon. Muchos fueron rechazados por no reunir los requisitos y manifestaron su decepción.
Según informó la Anses, en las más de 400 delegaciones que el organismo tiene en todo el país, además de los operativos móviles, unas 800.407 mil personas ya tienen aprobado el Refuerzo Alimentario y cobrarán el primer pago a partir del 14 de noviembre, según terminación de DNI.
Algunas de las personas que se hicieron presente ese lunes en la oficina de Anses de Monte Grande revelaron a El Diario Sur que desde las 22 horas del domingo ya había gente formando en la puerta del lugar. El primer día de inscripciones, la fila alcanzó a ocupar tres cuadras de cola y desde el organismo entregaron números a aquellas personas que contaban con todos los requisitos, a fin de agilizar la atención.
Con el paso de los días, el afluente de personas no mermó y las extensas filas se replicaron durante toda la semana. La mayoría de los vecinos concurren desde la madrugada y, algunos, incluso acampan en la vereda desde la noche anterior.
Si bien la inscripción también puede realizarse de manera online, muchos adultos mayores que se hicieron presentes en la sede explicaron que no tienen conocimientos del uso de medios digitales.
El Refuerzo Alimentario está destinado a personas de entre 18 y 64 años que no cuentan con ningún tipo de ingreso, ni ningún tipo de prestación de asistencia social. Para inscribirse, los interesados deberán firmar una declaración jurada, que será evaluada junto a sus consumos, bienes y patrimonio.
Las dificultades para acceder al bono en medio de la necesidad
Una vecina llamada Cristina contó a El Diario Sur cómo logró ser atendida recién al tercer día consecutivo de presentarse en las oficinas. “Vine el lunes y no llegaron a atenderme, ayer también y recién hoy pude pasar. Estuve viniendo temprano por la mañana, todos los días, pero no tenía suerte”, contó el pasado miércoles. Ella necesita el Refuerzo Alimentario para su hermana, quien padece de epilepsia. Sin embargo, pese a la urgencia, tendrá que esperar a noviembre para saber si es beneficiaria: “Mi hermana es discapacitada, es para ella. Pero aparentemente no se lo van a dar, no sé si será porque vive a conmigo”.
Otra vecina relató que su hermano se acercó a iniciar el trámite, pero que desde Anses le informaron que no puede inscribirse: “Le dijeron que cobra un ingreso del Estado, pero eso no es así, él lo necesita”, lamentó la joven.
¿Impactará la medida en la inflación?
Una de las preocupaciones económicas del nuevo bono de fin de año pasa por los efectos colaterales que podrá tener su implementación en la inflación, por el aumento del dinero circulante en la economía. Para el economista Federico Camio, el impacto que supone un bono único no debería hacer la diferencia. En ese sentido, ejemplificó: “Si Argentina tuviera, por ejemplo, un superávit altísimo y le da plata a la gente para que consuma, no hay ningún problema. Pero estando en déficit, donde todo costo hay que financiarlo con impuestos o emisión, complica un poco la situación económica en la que estamos”. Y aclaró: “Sin embargo, no creo que tenga un efecto relevante en la inflación, que está ligada mucho más a problemas estructurales, como la especulación. Esto es un pago único que no debería ser aplicable a largo plazo”. De todas formas, el economista sugirió: “Ahora bien, si el gobierno empieza a usar esta estrategia y cada 6 meses entrega bonos, eso genera una expectativa que sí provoca inflación”.

