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14 balazos y autos destrozados: las imágenes del ataque de la barra brava de Fénix

Internas entre la barra brava de Fénix desataron un violento ataque en las instalaciones del club. La historia detrás del tiroteo.

A las dos de la tarde del sábado, tres micros llenos de barras bravas de Fénix viajaban hacia su estadio. No había partido programado. En los colectivos no iban sólo barras del club, también había barras de otros conjuntos del ascenso. Un rato después de romper el candado y copar la tribuna del estadio, varios se dirigieron, tras pasar las dos canchas auxiliares que están en el medio, a la parrilla que está en el ingreso al club. Allí buscaban dar con el gerenciador del fútbol infantil, femenino y senior, Matías Zárate, y al protesorero de la institución, Horacio Rodríguez Pini.

Al no divisarlos de entrada empezaron a robarle a todos los que almorzaban allí, a romper las mesas y las sillas y, cuando la Policía alertada se acercó al lugar, se fueron disparando 14 tiros contra los autos estacionados en el frente del lugar. No fue una masacre de milagro.

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La barra de Fénix destrozó varios autos.

La barra de Fénix destrozó varios autos.

Los tres micros repletos de barras pudieron huir sin ser detenidos, no así un auto Fiat Palio que circulaba detrás y que tenía en su interior a cuatro barras de Deportivo Merlo munidos con una pistola nueve milímetros con numeración limada y siete cartuchos en su interior, quienes quedaron detenidos en medio de una historia más del insólito y criminal far west que rodea al fútbol argentino.

El conflicto con la barra viene desde hace tiempo, pero este hecho puntual tiene que ver con una interna dirigencial para ver quién se pone al frente de los destinos de la institución. Hasta el año pasado el club era conducido sin discusión por Jorge Colqui.

Los problemas empezaron cuando Fénix vendió en 450.000 dólares su sede de Colegiales para armar su estadio en Moreno. Con 300.000 dólares se compró el terreno y el resto era para la construcción. Pero hubo dinero que pareció quedar en el camino. Es más, el propio Colqui tuvo sus problemas con la barra a punto tal que lo amenazaron de muerte en octubre de 2020 tras exigir a quien manejaba las finanzas del club los comprobantes de compra de materiales para la construcción del nuevo estadio de Fénix, dado que muchas cosas no parecían estar en regla.

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