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El drama de los tumores cerebrales, la enfermedad que se llevó la vida de Gerardo Rozín

Gerardo Rozín sabía que tenía un tumor cerebral desde hacía un año. Un especialista de la región explica los tratamientos, aunque muchos casos no tienen cura.

Prácticamente nadie esperaba la repentina muerte del periodista Gerardo Rozín. El conductor de La peña del Morfi falleció este 11 de marzo producto de un tumor cerebral maligno que fue diagnosticado un año atrás. A pesar de saber su problema, Rozín nunca lo reveló públicamente y su deceso impactó en la sociedad.

En 2020, en Argentina se detectaron más de 130 mil nuevos casos de cáncer entre hombres y mujeres, de los cuales el 1,4% fueron producto de tumores cerebrales, “una masa que se genera dentro del cerebro y pueden ser benignos o malignos”, según palabras del neurocirujano Damián Bendersky, consultado por El Diario Sur.

“Los tumores benignos crecen más lentos y los tumores malignos crecen más rápidos. De estos últimos, hay dos tipos: los primarios, que se generan en el propio cerebro, y los metastásicos o secundarios, que se generan en otra parte del cuerpo y por metástasis llegan al cerebro, donde empieza a crecer”, explicó el especialista que tiene consultorios en Lomas de Zamora, CABA y Lanús. Y detalló que “todavía no se sabe qué causan los tumores cerebrales primarios”.

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Así se despedía Gerardo Rozín de su último programa en La peña del Morfi.

Así se despedía Gerardo Rozín de su último programa en La peña del Morfi.

Así como a Gerardo Rozín se le fue encontrado hace un año el tumor cerebral, diagnosticar la afección es clave para evitar un mayor desarrollo de la enfermedad. El doctor Bendersky explicó las maneras para detectarlo: “Se puede detectar un tumor cerebral incidentalmente, que es cuando un paciente se hace un estudio en el cerebro por otra causa, como puede ser un traumatismo de cráneo, o por síntomas que presenta una persona, como el habla, la comprensión del lenguaje o problemas para sentir o mover el lado contralateral del cuerpo. Si sucede eso, se le pide una radiografía para saber si hay un tumor o no”.

Cuando a alguien se le detecta un tumor cerebral, la gravedad y delicadeza de la afección es tal que muchas veces hace la pregunta que nadie quiere hacer: ¿cuánto me queda de vida? Al haber distintos tipos de tumores, las respuestas pueden ser variopintas.

“Los tumores benignos no comprometen la vida y suelen tener solución, aunque también existen tumores benignos de bajo grado que por su comportamiento se sabe que va a terminar malignizándose”, sentenció el neurocirujano, que reconoce que “los tumores malignos son muy difíciles de salvar”. Y contó: “El tiempo de vida más común para alguien que se le encuentra un tumor cerebral va desde 12 a 15 meses, pero lo cierto es que cada paciente tiene su propio pronóstico. Siempre hay ejemplos de personas que vivieron mucho más de lo esperable”.

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Damián Bendersky - Neurocirujano (Matrícula Nacional Nº 130405 – Matrícula Provincial Nº 232100) Instagram: @consultoriodedolor Web: www.consultoriodedolor.com.ar

Damián Bendersky - Neurocirujano (Matrícula Nacional Nº 130405 – Matrícula Provincial Nº 232100)

Instagram: @consultoriodedolor Web: www.consultoriodedolor.com.ar

¿Existen tratamiento para los tumores cerebrales?

Al igual que todo lo relativo a los tumores cerebrales, la respuesta es variada: todo depende de qué tipo de lesión se trate. “El tratamiento depende de lo que se sospeche a través de la imagen, porque no existe información exacta hasta que se haga una biopsia. Si consideramos que puede llegar a ser una lesión no quirúrgica, por su ubicación, se realiza una biopsia para conocer qué tipo de lesión es. En los casos de tumores benignos, el procedimiento es curable. En el caso de los tumores malignos, muchas veces lamentablemente no tiene solución”, consideró Bendersky, que también detalló cómo proceder ante determinados tumores. “Esto es según qué tipo de lesión se tiene. Para los primarios, el tratamiento consiste en cirugía sumado quimioterapia y radioterapia. Si las lesiones están en áreas fundamentales del cerebro, como las que afectan la comprensión del lenguaje, se pueden realizar operaciones llamadas mapeo cerebral interoperatorio. Esto consiste en una serie de estímulos a la corteza cerebral. En los tumores secundarios o metastásticos, en general se tratan de operar y después se recomienda radioterapia en la zona donde se originó el cáncer”, sentenció el doctor.

Dar la mala noticia: en la piel de un doctor

Nadie quiere escuchar que le queda poco tiempo de vida, eso está claro. Pero lo que a veces cuesta asimilar es la tarea los profesionales de la salud a la hora de dar la noticia menos querida. “Muchas veces tuve que dar esa noticia tan poco esperada, tanto por tumores cerebrales como por otras enfermedades. Son momentos difíciles de la especialidad. A veces lo que proponemos es dar un tipo de contención desde la parte psicológica si es que el paciente lo requiere”, explicó Bendersky a El Diario Sur. Y agregó: “La neurocirugía es una especialidad crítica. Uno se va acostumbrando a dar malas noticias, pero desde el punto de vista humano es poco agradable tener que hacerlo”.

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