Una semana después de que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner denunciara públicamente un “festival de importaciones” en el país, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) aplicó una serie de modificaciones al sistema de pagos del comercio exterior con el objetivo de establecer prioridades en las importaciones que se financian con dólares oficiales.
Trabas a las importaciones complican a los negocios de la región que trabajan con productos del exterior
Una serie de medidas impulsadas por el Banco Central, sumada a la incertidumbre cambiaria de los últimos días, provocó drásticos aumentos y cancelaciones por parte de proveedores de comercios de la zona.
Las medidas tendrán vigencia hasta el 30 de septiembre y, como eje central, se establece que las empresas busquen financiamiento a 180 días para poder adquirir insumos del exterior cuando superen el 105% del total importado durante el año anterior, medido en dólares. .
La traba a las importaciones, sumada a la corrida cambiaria del dólar blue tras la salida de Martín Guzmán, impactó de lleno a los negocios que trabajan justamente con material importado.
“A partir de la medida que tomó el gobierno nos empezaron a llegar varias novedades de los proveedores. Uno nos dijo que aumentaba un 27% todo lo que es importado, otro directamente nos canceló las ventas por tiempo indefinido y otro, que nos transmitió un poquito más de calma, nos dijo que lo importado solo iba a aumentar entre un 15 y un 20%”, contó Germán Magrone, socio de la marmolería Silverstone, con sede en Lomas de Zamora.
En DG Store, empresa de Monte Grande especializada en accesorios para celulares y tecnología, la situación es similar. “En mi rubro, el 100% de las cosas son importadas. Cuando la semana pasada pusieron las trabas a las importaciones, algunos proveedores los primeros días decidieron no vender”, contó el dueño Alan Di Giorgio. Y siguió: “El lunes, cuando abrió el mercado, algunos aumentaron sus productos entre un 20 y un 40% porque al pagar el material a 180 días no saben cuánto le van a salir y especulan”.
La situación es incluso más compleja para la gráfica Think In Colours, ubicada en Luis Guillón, y que se ve obstaculizada a comprar materiales como vinilos, autoadhesivos, lonas e insumos de plotter, como tintas y cabezales. “La mayoría de los proveedores nuestros son importadores de materiales, ya que no hay de fabricación nacional, y desde la semana pasada que trabaron sus operaciones. Muchos decidieron no comprar directamente y tampoco vender el stock que tienen. Se quedan con lo que tengan, no tienen precio ni nada”, comentó Hernán Gómez Olivera, socio de la marca.
Qué hacen los negocios
Así como suele ocurrir con los precios cada vez que aumentan, las mismas vacilaciones de los proveedores se trasladó a los que venden a consumidores finales. Según Germán Magrone, en la marmolería Silverstone “por el momento no podemos reponer mercadería importada y tampoco sabemos a qué precio la podríamos vender”. En ese contexto, la empresa decidió: “Nosotros tenemos un stock, pero no sabemos qué hacer. Si vendemos, no sabemos a cuánto. Y tampoco sabemos si lo vamos a poder reponer o a qué precio. Lo que tratamos de hacer es vender con el aumento que los proveedores nos pusieron a nosotros y que nos paguen de adelantado”.
En DG Store, local ubicado en la Galería Unión, la incertidumbre es variada. “Nosotros hicimos lo mismo que nuestros proveedores: aumentamos prácticamente todo entre un 20 y un 40%. Todos están siguiendo el mismo camino”, contó Alan Di Giorgio, aunque remarcó: “A los minoristas les seguimos vendiendo igual que siempre, aunque con los incrementos. A los locales que vendemos como mayorista, si hacen pedidos muy grandes, no los tomamos. Tengo proveedores que no saben qué precio manejar y entonces no están vendiendo. La mercadería que tengo de stock de esos proveedores, no estoy vendiendo”.
Por su parte, en la gráfica Think In Colours todo se detuvo. “Por el momento estamos trabajando con los clientes que ya nos habían contratado, pero no estamos tomando nuevos trabajos. Vamos a terminar los trabajos ya acordados y esperar a ver qué va pasar con los materiales. Por el momento no hay precios”, contó Hernán Gómez Olivera, que sugirió: “La otra que nos queda es aumentar por aumentar, solo por suponer. Todavía no aumentamos nada porque no sabemos de cuánto debería ser el aumento. Los proveedores directamente no nos venden”.

