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Carne: se mantendrá la media res y queda anulada la medida del troceo, pero utilizarán "camillas"

Con el objetivo de que los trabajadores del sector dejen de trasladar las medias reces al hombro, se había propuesto un fraccionamiento más pequeño. Pero hubo resistencia de carnicerías y frigoríficos.

Después de ser postergada tres veces y establecida en última instancia como obligatoria a partir de este domingo 15 de enero, finalmente el gobierno decidió dar marcha atrás con el proyecto que establecía un nuevo troceo de la carne y la media res sobrevivirá un tiempo más.

La medida, ahora suspendida, establecía la comercialización minorista de carne vacuna en trozos menores a 32 kilogramos. La definición había sido tomada tras un encuentro de la Mesa Técnica de Carnes, en la que se acordó “avanzar en un trabajo conjunto para atender la salud de los trabajadores del sector y los controles de inocuidad sobre los productos cárnicos”. Sin embargo, la secretaría de Agricultura decidió derogar la resolución tras las protestas.

No obstante, la derogación estuvo acompañada por la obligatoriedad de establecer que, para los cortes de más de 32 kilogramos, se utilicen “medios mecánicos” para su carga y descarga, a fin de evitar que los trabajadores del sector sufran por el alto peso que tienen.

Ante eso, el gobierno presentó un prototipo similar a una camilla, que fue desarrollado con asistencia del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), para cumplir con lo establecido por la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT). Dicha camilla permite descargar y trasladar medias reses de hasta 160 kilos desde el transporte a los comercios minoristas.

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Al margen de la utilización de la camilla, la subsistencia de la media res supone una alegría para los carniceros, que no verán demasiados cambios en su logística de trabajo. Para Juan Ignacio Sciarra, matarife dueño de El Estribo, que tiene sedes en Canning y Monte Grande, “el troceo de carne hubiese complicado la operatoria de trabajo de todos”. En ese sentido, explicó: “Querían implementar algo que no era viable, tanto para los que hacen el transporte como para los que cargan en el frigorífico y bajan las medias reses”.

“Una media res, que pesa entre 100 y 115 kilos, iban a tener que cortarla en tres pedazos. O incluso más, porque cada corte podría ser de hasta 30 kilos. Muchas carnicerías de barrio tampoco podrían implementar otro aspecto que el gobierno pedía, que eran las gancheras en las puertas de los locales”, comentó Sciarra a El Diario Sur.

Para Luis Marchi, ingeniero agrónomo y dueño de campos en San Antonio de Areco, una de las preocupaciones pasaba por el efecto que podría haber supuesto la implementación del troceo de carne. “Si bien el troceo hubiese afectado más a los carniceros, desde el lado de la producción, a nosotros nos podría haber afectado porque todo se termina trasladando hacia atrás también”, contó Marchi. Y agregó: “Ante el costo que tendrían que asumir los frigoríficos, lo cual se trasladaría en precio, probablemente se consuma menos carne”.

“Ya hay mucho stock y cuesta venderse. Si a eso se le agrega el costo extra del cambio de logística que supone el troceo, todo se hace más difícil”, dijo el ingeniero agrónomo.

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El impacto del troceo en los precios

El cambio en la logística de trabajo es uno de los aspectos a considerarse claves a la hora de los aumentos de la carne de haberse implementado el troceo. “En un camión que carga medias reses, al cortar el producto en tres el volumen iba a mermar y se iban a necesitar más camiones para trasladar la mercadería”, contó Juan Ignacio Sciarra. Y explicó: “Esto iba a hacer que se encarezca el precio de la carne. Además, algunos cortes querían que fueran sí o sí envasados al vacío, lo cual genera un costo alto por la bolsa y la caja que se utiliza”.

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¿El futuro de la carne?

Pese a las desventajas económicas que suponía el troceo de la carne, para el ingeniero agrónomo Luis Marchi ese el futuro de la comida vacuna. “Pasar de distribuir medias reses a empezar a trocear supone más movimiento interno, cambios en infraestructura y otro esquema de trabajo. Eso requiere inversión”, reconoció a El Diario Sur. Sin embargo, remarcó: “No digo que esté mal, porque seguramente esto sea un paso previo a la carne envasada al vacío, que es a lo que a futuro deberíamos apuntar.

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