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Desesperación para conseguir "poceros" ante la falta de agua y la bajada de las napas en la región

Por la sequía, hay miles de usuarios con dificultades de abastecimiento y de presión en sus domicilios. Los pozos deben realizarse cada vez de mayor profundidad. La mirada de los trabajadores del rubro.

La sequía está mostrando sus consecuencias. Las pocas y cortas lluvias, sumadas al calor, provocan el descenso de las napas de agua, lo que se traduce en un problema extendido para muchas casas de la región: una importante cantidad de vecinos están sin agua.

El efecto de la sequía hace que muchos requieran de los servicios de un pocero, quien se encarga de perforar varios metros de más para que se pueda obtener agua, cada vez más difícil de poder conseguir.

El pocero Domingo Aguirre explicó la crecida de la demanda. “El nivel de las napas bajó muchísimo en los últimos meses. En la región no llueve, hay mucha sequía y eso hace que el agua haya que sacarla desde más abajo que lo normal”, dijo el profesional de Ezeiza, respaldado por Casa Fernández y Casa Armando. Y agregó: “La demanda depende de la zona, la actividad para la que se requiera y la plata que se quiere gastar. Hay pozos de hasta 60 o 70 metros. Todo el mundo tiene perforaciones de 30 metros, que se hicieron antes. Muchos también tienen perforaciones de 30 metros porque no quisieron gastar demasiado. Ahora, que bajó el nivel de las napas, la gente está desesperada porque no tiene agua”.

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Aguirre trabaja como pocero hace 48 años y desde siempre se especializó en perforaciones profundas, previniendo inconvenientes futuros. “Yo jamás hice un pozo de 30 metros. Mis perforaciones son todas de 40 o 45 metros. Las únicas modificaciones que se le pueden hacer a ese tipo de pozos es el reemplazo de las bombas. No hay que perforar más, incluso hoy en día”, comentó a El Diario Sur.

Sobre la difícil situación que se vive en la región, Aguirre estimó que “en Ezeiza, Tristán Suárez, El Jagüel y Monte Grande, el 70% de las casas están con problemas de presión en el agua. El nivel de las napas viene bajando hace un año y medio”.

El ingeniero zootecnista Martín Alejandro Padín, por su parte, comentó: “La faltante de agua a nivel urbano es cada vez mayor. Llenar un tanque de agua cada vez cuesta cada vez más porque el nivel de las napas está muy bajo. Con eso yo recomiendo hacer perforaciones más profundas, que además ayuda a sacar agua de mejor calidad. Al problema de la sequía y la falta de agua, también hay que sumarle el problema energético”.

Y detalló: “Si vemos un mapa de relieve, que nos permite ver las alturas en todo el país, se ve que Buenos Aires es una llanura y que toda el agua que se consume viene del Litoral, la zona comprendida por Corrientes y Entre Ríos. De por sí, ya tenemos las napas más bajas que el resto”.

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“Lo mejor es que los perfiles del suelo se empiecen a recargar de agua con las lluvias. El problema es que las lluvias son locales y de poca duración y volumen. Se van directamente a las napas y no la reponen. Tendría que haber más días de lluvia y menos días de calor, porque eso hace que el agua se evapore e impide el almacenamiento”, sumó.

Otra forma de reposición del agua, según Martín Padín, “es a través de un escurrimiento superficial”. Al respecto, agregó: “El problema es que, desde el suelo que pisamos hasta las napas, que son como una especie de río subterráneo, toda esa tierra es como una esponja. Hasta que no tengan sus poros llenos, no va a permitir reponer el agua. Primero se tiene que llenar la napa y luego llenar la esponja, pero hasta el momento somos un colador: todo va para abajo”.

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