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Día del Sodero: el festejo de trabajadores de la calle que siempre están junto a los vecinos

Ahora el agua envasada representa la enorme mayoría de sus ventas, pero ellos eligen seguir llamándose soderos. Agradecen el contacto con la gente y la confianza que les tienen en los barrios.

Se destacan por su simpatía, por su paciencia y por su constancia diaria con la calle más allá de las condiciones meteorológicas. Los soderos celebran este 10 de abril, su día, repasando los orígenes de una profesión bien argentina, que en los últimos años incorporó el servicio de agua envasada, a pesar de que ellos se sigan llamando como lo que siempre fueron: soderos.

“Este día representa mucho orgullo. Es una profesión que heredé de mi papá, que es el dueño de la marca. Yo sigo sus pasos. Me siento uno más en las familias de mis clientes, porque algunos son de años”, comentó Esteban Ignamarca, de Soda ORI, que confesó: “Me encanta mi trabajo. Valoro también la confianza que te da la gente, que es mutua. Ser sodero es lindo. Conocés gente, te hacés muchas amistades, se me abrieron muchas puertas”.

Al respecto de su profesión de años, Ignamarca se sinceró: “Trabajar de lo que me gusta es para mí un privilegio. Eso, sumado a que puedo manejar mis tiempos, me da mucha libertad y satisfacción”.

Por su parte, Aldo Barreña, propietario de Soda Barreña e Hijos, comentó lo que siente por su trabajo: “Ser sodero es mi vida, es todo. Es lo único que supe hacer en mi vida. Desde los 12 años que lo hago. Tengo 62. En diciembre voy a cumplir 50 años en esta profesión. Es todo para mí. Es muy lindo el hecho de estar en la calle y conocer gente. Siempre rescato los buenos momentos vividos”.

En su reparto de décadas, Barreña notó un cambio de tendencia en el consumo de sus clientes. “La soda año a año va decayendo. Lamentablemente, hoy en día el público que queda es por lo general la gente mayor. Los matrimonios jóvenes no son de consumir soda porque prácticamente no la conocen. Los que tienen más de 40 años sí. Las costumbres van cambiando y uno se tiene que ir amoldando”, repasó ante El Diario Sur.

En ese aspecto, recordó cuándo comenzó a trabajar con los bidones: “En el año 96 empezamos a trabajar con el agua envasada, que representa hoy la gran parte de las ventas, por más que la soda siga. Así y todo, me considero más sodero que aguatero, porque es lo que fui toda mi vida”.

La apuesta no fue fácil, pero tuvo éxito. “En ese momento, yo tomé la iniciativa de implementar el agua envasada y mi papá me acompañó, aunque siempre medio reacio. No confiaba en el agua, además de que había que hacer una gran inversión en maquinarias y otras cosas”, recordó Aldo, que cerró: “Por suerte salió bien. Me la jugué. Le vi futuro al agua porque veía que la soda iba a decaer y eso después fue lo que pasó. No pensé que iba a caer tanto”.

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Aldo Barreña – Soda Barreña e Hijos

“A la gente le quiero agradecer el aguante que me tienen. Siempre trato de no fallarse y ellos no me fallan. A los colegas les deseo un saludo grande en nuestro día. Hay que seguir hasta el último minuto”.

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Esteban Ignamarca – Soda ORI

“A los colegas y a mi papá les quiero desear un feliz día, buenas ventas y que no perdamos el compañerismo. A los clientes les quiero agradecer infinitamente. Sin ellos, nosotros no existiríamos”.

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Aldo Barreña junto a su papá Antonio, creador de Soda Barreña e Hijos.

Aldo Barreña junto a su papá Antonio, creador de Soda Barreña e Hijos.

Una profesión de herencia

Tanto Aldo Barreña como Esteban Ignamarca comparten al legado familiar como inicio de sus profesiones. “Con mi papá Antonio arrancamos con la fábrica en 1992. Es donde trabajamos en la actualidad, en Edison 2942 en Monte Grande. Antes de tener fábrica cargábamos en otras plantas, donde pagábamos el servicio que nos prestaba el propietario y salíamos a repartir. Estuvimos cargando en Llavallol, Glew y Longchamps, en fábricas que hoy ya no están”, recordó Barreña. Y agregó: “Mi papá arrancó con la soda en el año 1957, en una fabriquita que pusieron en Aldo Bonzi, donde yo nací en 1961. A través del tiempo las cosas fueron cambiando. En 1973 se quedó sin fábrica y ahí fue cuando tuvimos esos años cargando en otras plantas”.

La historia de Ignamarca es similar. “Yo laburé desde muy chiquito con mi papá Osvaldo. Vi su sacrificio, su transpiración en la frente, y eso lo tomé para poder valorar todo esto. También el de mi mamá Nolfa, que siempre estuvo acompañando en todo este proyecto”, contó Esteban a El Diario Sur.

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Osvaldo Ignamarca fue quien comenzó con Soda ORI.

Osvaldo Ignamarca fue quien comenzó con Soda ORI.

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