Diego Arellano es presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional de Avellaneda (Fundav), agrupación que aglutina a todas los centros de estudiantes de la UNDAV. En diálogo con El Diario Sur, Arellano contó cómo se prepara el sistema para paulatino retorno a la presencialidad.
"La cursada bimodal es una tendencia que viene para quedarse en la universidad"
El presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Avellaneda (UNDAV) dice que la virtualidad "democratiza el acceso" a los altos estudios.
¿Cómo se está organizando el retorno de los estudiantes a las aulas en la UNDAV?
Lo que se está trabajando para el cuatrimestre que viene, que arranca el 18 de agosto, es un esquema de materias avanzadas para los estudiantes que se están por recibir y algunas prácticas, como para ir solucionando los problemas de carreras que están trabadas porque su currícula en gran parte está compuesta por materias prácticas que no se están pudiendo ofertar. Sería con los protocolos que se están preparando para ese tipo de cursada.
¿Qué se planea para dentro de un tiempo?
Pensando en el mediano plazo, se está empezando a discutir, dentro del sistema de la Undav, la cursada bimodal como una tendencia que viene para quedarse para los estudiantes. Que no haya sido solo por la emergencia sanitaria, sino que se vuelva una herramienta más a la hora de poder democratizar el acceso a la universidad. Es algo que aún se está discutiendo en todas las áreas de gestión universitaria. Todavía no hay una idea clara de cómo sería. Primero queremos trabajar desde lo protocolar para luego avanzar en una cuestión más pragmática. No hay algo definido en relación a temas horarios o materias de cursada. Solo se está pensando para después de este cuatrimestre.
¿En qué se apoya el sistema bimodal?
El sistema universitario está regresando de haber gestionado dos años de pandemia desde el desconocimiento y desde la voluntad de que salgan bien, y va hacia otra experiencia que tampoco conoce. O que conoce en carreras particulares que sí se usa la virtualidad, pero la mayoría de las universidad nacionales públicas siempre hubo solo presencialidad. Es todo falla, error y acierto en el camino de construir esa bimodalidad. Tenemos que consensuar también con los no docentes, que son quienes abren la universidad, e ir articulando con toda la comunidad universitaria sobre estas problemáticas. La salida es colectiva.
¿Cómo se encuentra la universidad de momento?
A día de hoy, la universidad está cerrada. Solo existe una guardia mínima en cuestiones administrativas que tienen que realizarse de manera presencial. Justamente ayer, a partir de un petitorio junto a muchos estudiantes, tuvimos una reunión con el rector por este tema y nos adelantó que se van a empezar a abrir las sedes para los trámites administrativos, más que nada en lo relativo a lo académico y áreas de bienestar o extensión. Ya nos preparamos para tener cierto nivel de presencialidad para saber cómo volver.
¿Cuál es la propuesta de Somos Undav?
Nuestra bandera es que no se vulnere ningún derecho estudiantil. Además, dentro de la discusión inicial que estamos teniendo es que se escuche nuestra voz a la hora de discutir este tipo de temáticas. Es muy importante el claustro estudiantil, pero a veces se nos pasa por arriba. Gracias a la gestión de la UNDAV, nosotros tenemos un muy buen vínculo y se nos escucha. Nuestra primera propuesta es ir paso a paso para ir consensuando cada una de las medidas que se tomen. En este caso, nosotros propusimos reabrir los trámites estudiantiles para que los pibes se puedan acercar a gestionar los trámites académicos que se necesiten. Ahí tenemos una primera instancia en la que se discuten los protocolos y qué trámites pueden hacerse en la virtualidad. Con respecto a la cursada, queremos que algunas materias prácticas se empiecen a dar porque, si bien la universidad hoy no está preparada para recibir al grueso del estudiantado, algunas materias prácticas pueden realizarse con protocolos. Y se va a hacer. Al igual que algunas materias avanzadas para quienes necesiten recibirse.
¿Hay carreras que necesiten urgentemente la presencialidad?
Sí, sobre todo en carreras como enfermería, porque al hacer que esos pibes y pibas se reciban, de alguna manera alimentamos el sistema público de salud. Es como todo parte de un engranaje de nuestra sociedad, más que nada en este momento complicado.
¿Cómo se eleva una propuesta a las autoridades universitarias?
Todo surge desde la demanda del estudiantado. Muchos se quieren acercar a la universidad y, de hecho, algunos todavía ni siquiera la conocen. Al tener esa demanda, que la sentimos de manera instantánea porque nos escriben en las redes sociales o en los grupos de WhatsApp, armamos una solicitada que se viraliza por las redes sociales, que hoy en día es nuestra área de trabajo al no tener las aulas y departamentos para caminar. Cuando se genera un número importante de adhesiones, presentamos el documento a las autoridades con el reclamo particular que tenemos. Así armamos la mesa de diálogo con las autoridades para consensuar los pasos a seguir. A partir de este cuatrimestre los pibes van a poder volver a las prácticas o empezar a recibirse en la facultad. Ese es el mecanismo de representatividad de hoy.
¿En la Undav hubo problemas con estudiantes en el acceso a la virtualidad?
No estábamos preparados ni siquiera preparados para pensar una instancia de volcar todo el sistema universitario a la virtualidad. Por eso, nuestro primer reclamo fue que, para entrar al campus o los dominios de la universidad, pueda ser gratuito. Lo llevamos a cabo junto a otras federaciones del conurbano y pudimos acceder a una reunión con el ministro Trotta y directivos del Enacom. Con eso liberamos los dominios para todos los chicos y chicas del país. Ayudó mucho la cursada de varios, aunque no fue la solución al grueso de los problemas que tenemos los estudiantes.
¿Existió algún aspecto positivo de la pandemia?
Con los números en la mesa, al menos en la UNDAV, los datos de deserción fueron más bajos que en la presencialidad. Esto se debe a que para algunos pibes de bajos recursos incluso les es más fácil o accesible cursar en casa, con un celular prestado o internet de un vecino, que viajar hasta la universidad y comer afuera. Esto nos invita a repensar algunas cuestiones para tomar a los estudiantes como sujetos socioeconómicos. En ese sentido, el sistema educativo tiene que darles una respuesta. Creo que los chicos que se quedaron afuera son una minoría y que, a pesar de ser una minoría, necesitamos atenderlos. Hace poco el presidente anunció que internet iba a ser una servicio público y me parece que tenemos que ir para ese lugar, para pensar el libre y democrático acceso a la educación.


