¿Creadoras de contenido, trabajadoras sexuales o prestadoras de un servicio digital que satisface a una demanda cada vez más amplia? El debate con respecto a las mujeres (y hombres) que producen y comparten contenido erótico a través de plataforma como actividad laboral está abierto. Y en la región, cada vez hay más.
Vecinas de la región venden contenido erótico y llegan a mil dólares mensuales: sus historias
La creación de fotos y videos para vender en plataformas como Only Fans está en auge y representa una salida económica. Los testimonios de tres vecinas de la región que lo hacen.
El Diario Sur dialogó con tres vecinas que actualmente reciben la mayoría de sus ingresos por su actividad en la plataforma Only Fans(en la que usuarios pagan por videos eróticos exclusivos). Para ellas, se trató de un cambio de vida y de un incremento en sus ingresos, que puede llegar a los mil dólares mensuales.
El desarrollo de Only Fans estuvo apalancado por la pandemia: tenía 120 mil creadores de contenido en 2019 y desde 2021 supera el millón. Lo mismo pasó con los usuarios, que son más de 100 millones. En ese contexto, y con un mercado laboral cada vez más cerrado, M., una joven de 18 años del barrio de Piñeyro, en Avellaneda, decidió ingresar al mundo de las fantasías eróticas mientras avanza con sus estudios de derecho.
“Comencé con la venta de contenido sexual por mis redes sociales y de forma privada. Después me dediqué solo a Only y me costó tomar la decisión. Por un lado, pensaba que podía hacer con mi cuerpo lo que quiera, pero por el otro sentía que alimentaba la industria de la cosificación del cuerpo de la mujer, a la que yo no apoyo. Pero charlé con mis seres queridos y con otras personas que trabajan en esto, y me decidí por completo”, relató M. en diálogo con El Diario Sur.
Sólo vende fotos y videos en ropa interior a clientes del exterior. “Lo veo desde el lado artístico, porque también soy modelo y bailarina. Siempre hice fotos pero ahora tuve que sexualizar mi contenido. Me convencí por la plata, aunque no es tan fácil como algunos creen. No es solo publicar una foto, sino que uno tiene clientes fijos a los que hay que responder sus demandas porque para eso te pagan. Hay que ser cuidadosa, porque lo que uno vende es personal y no se puede reenviar. Mis ingresos promedio son de alrededor de $160 mil por mes, dependiendo las ganas que le pongas. No me considero una trabajadora sexual porque no me encuentro con nadie, trato de mantener mi vida personal lo más resguardada que puedo. Soy una emprendedora y me administro mis ingresos”, expresó.
En el movimiento feminista empieza a surgir el debate con respecto a la venta de contenido sexual. Una corriente reivindica la liberación del cuerpo femenino, mientras que por otro lado hay críticas a esta tendencia a la que consideran una nueva forma de prostitución en la que la plataforma actúa como proxeneta.
Otra de las experiencias es la de Z., de 27 años, que vive en Adrogué. “Empecé en Only Fans hace nueve meses, impulsada por amigas que también trabajan ahí. Yo tenía un empleo en el que me pagaban dos pesos, no me servía de nada y además estudio y soy madre. En el primer mes hice 400 dólares, creando contenido desde mi casa y administrándome mis tiempos, siendo mi propia jefa. Hoy mantengo esa ganancia y con dedicación puede ser más. La clave es que una pueda decidir qué hacer y qué no”, sostuvo.
La joven, además de vender fotos y videos en ropa interior o con los pedidos de los clientes, también mantiene conversaciones por chat, lo que se conoce como Sexting. “Me considero una trabajadora sexual virtual. Pero en este caso lo elijo yo y también lo disfruto. Tengo conciencia de que veces es la única salida de pibes sin recursos. Cuando me hablan y me piden contenido que no coincide con lo que hago, por ejemplo relacionado a la pedofilia con ropa de menores, simplemente los bloqueo. En este mundo, te podés encontrar con cosas inimaginables, una gran diversidad de fantasías sexuales”, contó.
Only Fans nació con el objetivo de permitir monetizar contenido exclusivo a influencers. Pero el modelo de pago por suscripción derivó rápidamente en la producción de pornografía, que hoy es la principal oferta de la plataforma. Para los creadores es sencillo abrir un perfil, subir fotos o videos y luego retirar el dinero que ingresa, en dólares. La plataforma se queda con alrededor del 20% de las ganancias.
“Me metí en esto principalmente por un tema económico, pero más allá de eso, disfruto mucho de mi sexualidad”, aclara Denise Gularte, de 28 años, vecina de Remedios de Escalada. Y agrega: “Lo quiero hacer un tiempo para juntar plata. Mi objetivo es generar una ganancia de 1000 dólares mensuales”.
Denise no siente que su trabajo sea comparable a la prostitución. “No me considero una prostituta, sino más bien alguien que quiere buscarle la vuelta para generar los ingresos necesarios que necesita una mujer con 3 hijos, y que no recibe la mínima ayuda de los padres. Mientras no tenga contacto físico con las personas o haga cosas que no quiero, no me considero trabajadora sexual”. Pero agrega un matiz: “Cuando hacía webcam porque necesitaba la plata, decía que sí a todo y me sentía bastante denigrada. Llegué a sentirme violada a través de una cámara porque hacía cosas de las cuales no me sentía a gusto”.
Actualmente Denise vende material audiovisual a sus clientes y también mantiene conversaciones y cumple con pedidos especiales. Además, hace videollamadas. “Mi situación es similar a la de otras personas, la mayoría de las chicas que hacen Only y con las cuales hablé, son muchas madres solteras haciéndose cargo solas de sus hijos y no solo viven de esto, tiene uno o dos trabajos más”, refleja.

