El “fiado”, esa vieja costumbre argentina que nació en los almacenes de barrio, hoy está en peligro de extinción en el Conurbano. Así lo remarcaron diferentes comerciantes de la región ante El Diario Sur. Entre los principales motivos, señalaron que para los dueños de los negocios se hace difícil “bancar” a sus clientes por el constante aumento de los precios, además de que, con el crecimiento de las ciudades hay menos relaciones de plena confianza. Por otra parte, los clientes ahora tienen acceso a otras herramientas de crédito, como las tarjetas de los bancos o las billeteras virtuales.
Adiós al fiado: una vieja costumbre de los almacenes de barrio entró en extinción en el conurbano
La alta inflación de los últimos años contribuyó a que los comerciantes dejaran de aceptar pagos diferidos. Los clientes se financian con tarjetas o billeteras virtuales. En algunos casos, el fiado sobrevive.
Si bien los pedidos de “fiado” se mantienen y en algunos casos aumentaron producto de la crisis, almaceneros de Lomas de Zamora y Esteban Echeverría coincidieron en que la tendencia a aceptar el "anotar" se redujo notoriamente.
“Mucha gente pide fiado porque se quedan realmente sin el dinero para llegar a fin de mes, nosotros solo lo hacemos con gente conocida. Tuvimos que hacer un cartelito que dice que no se fía porque la mercadería ya no se puede reponer”, explicó Cristian Castro, del almacén Rubí, de Esteban Echeverría, en diálogo con El Diario Sur. Y añadió: “Los montos mayormente cuando vos comprás superan los 1.000 pesos, antes era distinto con el valor del dinero de 100 pesos o 500 pesos, si uno perdía no era tanto”.
“El fiado es relativo porque no se puede hacer así nomás. Nosotros somos muy cautos en ese sentido, lo hacemos con algún pariente o con alguna persona que conocemos hace mucho tiempo, pero casi un 40% de nuestros clientes nos pide fiado”, expresó Gavino Romero, otro almacenero de Esteban Echeverría, al mismo tiempo que agregó: “Fiar es un riesgo porque no tenés garantía para poder cobrar y por eso también se fue perdiendo”.
Con el correr de los años, las generaciones fueron cambiando y el vínculo fraternal del día a día entre el cliente y el comerciante fueron llevando a que esta especie de financiamiento "casero" comenzara a disminuir.
“La gente pide fiado, pero solo se lo damos al vecino que conocemos de toda la vida, antes era mucho más general y común que te pagaran a fin de mes. Los últimos años fueron malísimos con las ventas y la realidad que no tenés rendimiento si fiás sin ganancia. Lo que yo vendo hoy no me alcanza para al día siguiente reponer la mercadería”, aseguró Antonio País, almacenero que lleva adelante hace más de 20 años la Granja Ada en Lomas de Zamora.
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Asimismo, la incorporación del financiamiento electrónico fue otro de los factores que decantó en la pérdida de la costumbre del fiado. “Ahora todo el mundo te paga con la tarjeta de débito si no tiene efectivo y en algunos almacenes van con la de crédito que es lo más parecido al fiado antiguo”, cerró Antonio. Las billeteras virtuales también ofrecen opciones, como Mercado Crédito en Mercado Pago.
El financiamiento “casero” poco a poco fue reemplazado por las tarjetas y billeteras virtuales
Décadas atrás era muy común que los almaceneros trabajaran más con fiado que con efectivo y luego la transacción electrónica desplazó esta costumbre. “Una vez fuimos al interior y paramos en Corrientes y tenían todo anotado como si fuera un libro de actas. Hoy, esto se redujo mucho con la tarjeta de crédito y débito, entonces eso fue desplazando al fiado”, contó Marcelo Andrade, presidente del Centro de Almaceneros de Esteban Echeverría.
Por su parte, Fernando Savore, presidente del Centro de Almaceneros de la Provincia y con más de 39 años de experiencia en el rubro, explicó que los “almaceneros antiguos fueron los inventores de la tarjeta de crédito”, con la diferencia que con “el banco se paga sí o sí, pero con el fiado no siempre”. “Actualmente damos fiado hasta donde podemos bajo una modalidad de fiado ‘corto’, porque ¿Cómo no le vamos a dar una mano a quién nos da de comer?”, destacó.

