Desde el 1° de marzo de 2026, en todas las escuelas de la Provincia de Buenos Aires está vigente una prohibición general del uso de teléfonos celulares durante el horario de clases. La medida fue oficializada por la Dirección General de Cultura y Educación y busca reducir distracciones para mejorar el clima educativo y la atención de los estudiantes.
La restricción alcanza tanto a alumnos de nivel primario como secundario, y establece que los dispositivos no deben usarse dentro de las aulas ni en espacios comunes mientras se dictan clases. El objetivo principal es promover la concentración en las actividades pedagógicas y evitar que el acceso a mensajes o redes sociales interrumpa el desarrollo de las clases.
Según establece la normativa, los chicos pueden llevar sus teléfonos al establecimiento, pero deben permanecer guardados durante todo el turno escolar. Los docentes y directivos serán los encargados de supervisar el cumplimiento de la regla y tomar las medidas acordes cuando se detecten usos indebidos.
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La repercusión en Provincia
Desde los sindicatos docentes y algunos sectores de la comunidad educativa se había debatido la iniciativa, con opiniones enfrentadas acerca de si la prohibición sería una herramienta eficaz para mejorar la convivencia y el aprendizaje. Sin embargo, las autoridades sostienen que se trata de una acción destinada a recuperar tiempos de estudio y disminuir interrupciones vinculadas a la tecnología.
La medida se implementa en paralelo con otras acciones impulsadas por el gobierno educativo provincial orientadas a fortalecer las prácticas de enseñanza en las escuelas públicas y privadas de la jurisdicción.

