Las clínicas y sanatorios de la provincia de Buenos Aires que atienden afiliados del PAMI atraviesan una situación económica compleja y advirtieron que la continuidad de algunas prestaciones podría verse comprometida si no se corrigen los actuales niveles de financiamiento.
La preocupación fue expresada por la Federación de Clínicas de la Provincia de Buenos Aires (FECLIBA), cuyo presidente, Néstor Porras, aseguró que existe un importante retraso entre los valores que perciben las instituciones por las prestaciones médicas y los costos reales que deben afrontar para sostener el funcionamiento de los establecimientos.
Según explicó, el desfase supera el 120 por ciento. En ese marco, indicó que representantes del sector mantuvieron reuniones con autoridades del PAMI para plantear la problemática, aunque consideró insuficientes los incrementos previstos para los próximos meses.
De acuerdo con lo expresado por el dirigente, las actualizaciones anunciadas no alcanzan para compensar la diferencia acumulada que arrastran las clínicas y sanatorios.
PAMI, clínicas y atención a jubilados: el reclamo por los costos
A la cuestión vinculada con los aranceles se suman otros factores que, según FECLIBA, agravan la situación financiera de las instituciones.
Porras señaló que numerosos establecimientos sufrieron descuentos sobre su facturación y que también deben afrontar distintos cargos administrativos. Según indicó, estas condiciones profundizan el endeudamiento y generan que muchas clínicas continúen operando con pérdidas.
En ese contexto, sostuvo que parte de las instituciones logra mantenerse en funcionamiento recurriendo al crédito o postergando compromisos económicos. Además, remarcó que la incertidumbre sobre el futuro del esquema de emergencia sanitaria vigente desde hace más de dos décadas genera preocupación en todo el sector.
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FECLIBA advierte por la falta de especialistas y personal de enfermería
Las dificultades económicas también impactan en la disponibilidad de recursos humanos. Desde la federación señalaron que cada vez resulta más complejo cubrir guardias y retener especialistas.
Según indicaron, se trata de una problemática que se profundizó después de la pandemia y que afecta especialmente a áreas sensibles del sistema de salud.
Entre los servicios más comprometidos aparecen pediatría y neonatología. De acuerdo con lo expresado por Porras, la falta de profesionales obligó en algunos casos a reducir la capacidad de atención e incluso a discontinuar determinadas prestaciones.
A esto se suman las dificultades para incorporar personal de enfermería, una situación que atribuyen al desfasaje existente entre los costos operativos y los ingresos que reciben los establecimientos.
La preocupación por el futuro de las prestaciones para jubilados
Desde FECLIBA sostienen que la combinación de atrasos en los valores de las prestaciones, descuentos sobre la facturación, dificultades para incorporar personal y problemas para sostener servicios esenciales pone en riesgo la atención de los afiliados.
Por ese motivo, las clínicas y sanatorios reclaman medidas que permitan reducir la brecha entre los ingresos que reciben y los costos que enfrentan para garantizar la continuidad de las prestaciones médicas destinadas a jubilados.



