San Vicente

A 20 años del crimen del Tano Mauro en San Vicente: un asesinato que conmocionó la ciudad

Tenía una fábrica de lácteos y era un vecino querido. Sorprendió a un empleado sacándole mercadería y por eso lo asesinaron con un cómplice. Los condenaron, pero salieron por el “Dos por uno”. El recuerdo de su familia.
miércoles, 31 de julio de 2019 · 14:59

Esta semana se cumplieron 20 años del crimen más recordado de la historia reciente de San Vicente: el del empresario Francisco “Tano” Mauro, un vecino nacido y criado en la ciudad, que con su fábrica de lácteos daba trabajo a más de 100 familias. Fue asesinado la tarde del 29 de julio de 1999 por un empleado y un cómplice. Años después fueron condenados por la Justicia a prisión perpetua, pero la famosa ley “del Dos por Uno” les permitió recuperar la libertad en poco tiempo. Hoy, su familia sigue reclamando justicia.

“Todo el pueblo se convulsionó por el crimen. Fue algo aberrante y él era una persona muy querida”, recuerda ante El Diario Sur su esposa, Claudia Ruffet, de 54 años. “Después de tanto tiempo yo ya no creo en la Justicia ni en nada. Judicialmente ya no se puede seguir accionando porque cumplieron la condena. Muchas veces nos hemos cruzado a los asesinos caminando por las calles de San Vicente como si fuesen vecinos comunes. Para nuestra familia es muy doloroso”, describe la mujer.

El relato de Claudia y las crónicas policiales de los diarios de aquel 1999 muestran que el asesinato ocurrió alrededor de las 18 horas. Fue en la fábrica Las Violetas, de Mauro, ubicada sobre la calle Rawson al 400. “El Tano” fue desde su casa, que quedaba a media cuadra, a controlar el funcionamiento de las heladeras. “Quería llevar a mis hijos, que a veces lo acompañaban, pero le dije que no porque hacía frío y la más chica estaba con tos”, rememora Ruffet.

En la fábrica, Mauro primero atendió un llamado telefónico en su oficina. Después salió y en un pasillo se produjo el ataque. Recibió un golpe en la cabeza con un palo y decenas de puñaladas. Murió en el acto. “Lo mataron Marcelo Torres y Javier Guardia. Ellos robaban de la fábrica cilindros de mozzarella y los vendían más baratos a comercios. Cuando mi marido llegó, estaban sacando mercadería. Los descubrió, y por eso lo mataron. Él era grandote y tenía fuerza. Uno lo tuvo que sujetar y el otro le dio las puñaladas”, resume Claudia.

El cuerpo fue encontrado por un empleado que volvía de hacer un reparto para guardar un camión. Claudia recibió su llamado y cruzó hasta la fábrica. Mauro fue trasladado al Hospital Ramón Carrillo, a donde llegó sin vida.

Había sido el primer crimen en cuatro años en el distrito: San Vicente lloraba la pérdida de un vecino destacado, con apenas 49 años. Los diarios locales dieron testimonio del dolor de sus amigos. También instituciones como la Sociedad Rural publicaron recuerdos sentidos y pidieron justicia. Además de haber cosechado ese cariño, la empresa de Mauro era importante para la economía local: tenía unos 30 empleados en su fábrica y se calculaba que formaban parte de su circuito productivo unas 120 familias entre clientes y proveedores, entre los que había numerosos tamberos.

La investigación policial se encontró con las primeras dificultades: no detectaron faltantes en la fábrica, por lo que en principio descartaron el móvil del robo, y Mauro no tenía problemas personales con nadie, por lo que tampoco era plausible una explicación “pasional”.

“Torres, además de empleado de la fábrica, era jardinero de mi casa y conocía todos nuestros movimientos. Estaba en blanco. Y Guardia era su cuñado. Mi marido tenía buen trato con todos los empleados. Si necesitaban algo lo podía pedir. No me explico cómo pudieron hacer una cosa así”, señala la mujer.

Torres y Guardia fueron detenidos días después. Pero Guardia logró fugarse de la comisaría de San Vicente junto a otros presos. El accionar de la Policía que permitió el escape quedó bajo sospecha, y desplazaron al entonces comisario Freites. Finalmente lo recapturaron.

La causa judicial fue instruida por la UFI 1 de La Plata, a cargo del fiscal Villordo, y por el juez de garantías Guillermo Atencio. El juicio oral se celebró en 2002. Quedaron condenados a prisión perpetua por el homicidio. Pero fueron beneficiados por la “ley del Dos por Uno”, que establecía que las personas detenidas preventivamente durante más de dos años tenían el derecho a que se les computara doble el tiempo que hubieran permanecido detenidos sin condena. Para 2002, el polémico régimen ya había sido derogado, pero se les aplicó esa ley porque el crimen había sido cometido durante su vigencia.

Al cumplirse 20 años del asesinato, su familia conmemoró al “Tano” a través de las redes sociales. “Francisco, tus hijos y yo te recordamos y te llevamos en nuestro corazón, esperando una justicia que llegó a medias, mientras tus asesinos caminan entre nosotros”, se desahogó Claudia en Facebook. Sus hijos son Antonella, de 25, Agostina, de 24 (que se destaca como artista plástica) y Mauricio, de 23. “Son personas de bien, sin resentimientos, que estudian y trabajan y son exitosos en lo que hacen. Todo lo heredaron de vos. Estarías orgulloso de ellos”, sostuvo la mujer.

 

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