San Vicente

Polémica por el doble rol de Julio Goya: tiene una clínica y es secretario de Salud de San Vicente

El funcionario, designado por el intendente Nicolás Mantegazza, podría tener un conflicto de intereses por su actividad como empresario y su rol en la política en el mismo área. Empezó su gestión con durísimas críticas al hospital de San Vicente.
domingo, 12 de enero de 2020 · 11:46

La primera acción pública que tomó el nuevo secretario de Salud de San Vicente, Julio Goya, fue elaborar un informe con severas críticas a la situación del Hospital Ramón Carrillo que dice haber heredado de la gestión de Mauricio Gomez. El Ejecutivo del intendente Nicolás Mantegazza difundió esta semana un resumen de ese informe con imágenes que demuestran el deterioro de amplias zonas del centro de salud local.

Pero además de las deficiencias del Ramón Carrillo, quedó de manifiesto la controvertida posición de Goya: es dueño de uno de los centros de salud privados más importantes del distrito, CEDIMED, y ahora se convirtió en el máximo responsable del hospital y las salas de salud públicas. Esa doble función lo pone a las puertas de un conflicto de intereses por las posibilidades que tendría desde el Estado para favorecer su actividad privada.

El Diario Sur consultó referentes de la oposición y profesionales de la salud sobre la situación de Goya. Las alarmas por tenerlo “de los dos lados del mostrador” se encienden a partir de las amplias facultades que tiene como secretario de Salud para hacer compras de grandes cantidades de insumos hospitalarios, administrar recursos humanos dedicados a la salud y acceder a información privilegiada sobre el cuadro sanitario del distrito.

Con sus decisiones, Goya tendría la posibilidad de favorecer sus negocios en el sector privado. Uno de los mecanismos que podría utilizar es fomentar la derivación a CEDIMED de los pacientes con obra social que pasan por el hospital y las salas de salud. Panoramas similares se podrián dar en el marco de arreglos con proveedores de insumos y medicamentos y también con la contratación de personal.

Además, el ex concejal va a conocer de primera mano las estadísticas, virtudes y falencias del sistema sanitario público. Con esa información puede tomar mejores decisiones de inversión en la esfera privada, lo que perjudicaría a sus competidores, como la Clínica Privada San Vicente, que no tiene acceso a esos datos.

Y otro tema no menor es la función de contralor que puede ejercer la Secretaría de Salud del Municipio sobre la actividad privada. Si bien los trámites de habilitaciones para clínicas dependen del estado provincial, el Ejecutivo local puede impulsar inspecciones y otras acciones porque le compete todo lo que ocurre con la salud del distrito. De ese modo, Goya pasa a ser uno de los responsables de regular su propio negocio y también tiene poder de daño sobre sus colegas.

Goya ya manejó la Secretaría de Salud

En los 15 años que lleva Goya como partícipe de la política de San Vicente, exploró acuerdos y pases con diferentes partidos, sellos y dirigentes. En uno de ellos, en 2011, negoció con el entonces intendente Daniel Di Sabatino (del que hasta ese momento había sido un férreo opositor) que la Secretaría de Salud quedaría bajo su órbita. El hombre que Goya puso en ese puesto fue otro de sus socios, Víctor Gómez García. Su gestión  no estuvo exenta de polémicas por los posibles beneficios para CEDIMED. En ese período también se cerró la sala de atención primaria del centro de Alejandro Korn conocida como Yapeyu.

Una carrera política signada por los cambios de partidos

El salto de Goya a la política fue en el año 2005. Por entonces, con su prestigio de médico familiar, dio el batacazo frente al poder establecido de Antonio Arcuri y le ganó esas elecciones de medio término. Luego su camino fue errático: fundó un partido vecinal y lo rompió para luego protagonizar idas y vueltas entre el kirchnerismo y el massismo, entre el arcurismo y el disabatinismo.

En las elecciones de 2015 y 2017 le tocó sufrir fuertes rechazos en las urnas y algunos lo creyeron retirado. Pero el año pasado, por impulso del sindicalista Carlos Acuña, logró resucitar en la lista de concejales que acompañó a Mantegazza en su candidatura a intendente. El médico resultó electo, pero pidió licencia a su banca para aceptar un desafío mayor: el hospital y la salud pública local. Ese desafío lo tiene ahora bajo la atenta mirada de diferentes actores sociales y políticos que estudian si su rol en el Municipio es compatible con su empresa privada.

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