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El enfermero de San Vicente que no se quiso jubilar para enfrentar el coronavirus

Tiene 64 años y es vecino de San Vicente. Le ofrecieron retirarse cuando empezaba el coronavirus, pero quiso seguir trabajando.

Carlos Ibáñez es el enfermero con más antigüedad del Hospital Argerich de la Ciudad de Buenos Aires y también del sistema de emergencias SAME. Vecino de San Vicente, a sus 64 años estaba a meses de jubilarse cuando empezó la pandemia del coronavirus. En su trabajo le ofrecieron la posibilidad de quedarse en su casa. Pero él se negó.

“Mi familia se abroqueló en mi contra y no querían saber nada con que siguiera trabajando, mis compañeros me decían que era un tarado, pero yo decidí estar, porque me preparé toda mi vida para un momento como este. Cuando me recibí de enfermero, hace 40 años, hice el juramento hipocrático. Y lo hice con la razón pero también con el corazón”, asegura ante El Diario Sur el enfermero, que vive a media cuadra del Hospital Ramón Carrillo de San Vicente, y que para todas sus jornadas de guardia toma un colectivo, el tren Roca y otro colectivo para llegar al Argerich.

El enfermero de San Vicente que no se quiso jubilar para enfrentar la pandemia

Padre de cuatro hijos, Carlos se lamenta porque hace tres meses que no se ve a sus nietos. Pero no se arrepiente. “La enfermería para mí es un romanticismo. Y fundamentalmente se hace con humanismo. Si le sacás eso, tenés que colgar el uniforme. La persona que llega al hospital está desvalida. Uno no puede darle una medicación de prepo: hay que hacer que el paciente te sienta como un amigo que lo viene a cuidar”, apunta.

En sus cuatro décadas de trayectoria, “El Gallego” o “El Gordo”, como lo apodan sus compañeros del SAME, estuvo en la trinchera de las principales tragedias que se vivieron en la Ciudad de Buenos Aires en los últimos años. Algunos ejemplos son los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA, y los incidentes de diciembre de 2001 en Plaza de Mayo, con los que quedó inmortalizado en una tapa del diario Clarín.

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“Pero lo más duro fue Cromañón”, recuerda con lágrimas en los ojos. “Uno no está preparado para ver morir a pibes tan jovencitos. Yo tuve 46 muertos ese día. Son imágenes que te quedan grabadas para siempre. Por varios meses no pude prender la tele”, agrega.

En su tarea en el SAME también le tocó formar parte de la guardia de enfermería de más de 80 mandatarios extranjeros en sus visitas al país. Entre esa larga lista destacan los nombres del ex presidente sudafricano Nelson Mandela, símbolo de la paz y la lucha contra el racismo, y del Papa Juan Pablo II. El mismo trabajo hizo con jefes de Estado argentinos como Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa, Eduardo Duhalde y Néstor Kircher. Con algunos de ellos tiene numerosas anécdotas.

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El enfermero de San Vicente participa en congresos y capacitaciones sobre emergentología.

El enfermero de San Vicente participa en congresos y capacitaciones sobre emergentología.

Carlos participó de más de 100 congresos y exposiciones sobre emergentología. Incluso llegó a organizar uno en San Vicente el año pasado. Por toda esa experiencia acumulada, creyó que todavía no era momento colgar el ambo y que podía aportar en la lucha contra la pandemia. “Mis verdaderos héroes son los bomberos. Si ellos se meten en el fuego, cómo yo me voy a bajar de la ambulancia justo ahora”, sostiene.

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