A sus tres años, Benjamín sentó a su mamá y papá para decirles que ella quería llamarse Cielo. No iba a ser feliz si no le permitían comportarse como una nena. Rocío Escobar, su madre, ya notaba que desde chiquita manifestaba su condición, la cual reclamaría tiempo después. “Costó, no lo voy a negar”, reconoció ella, aunque con el correr de los días cambiaría de postura: “Me fue enseñando, con la sonrisa pura y la mirada sincera, de que era feliz siendo Cielo. Empecé a entenderla y a comprenderla”.
Rocío Escobar, la mamá de una niña trans que ya no conoce de secretos
Rocío es una de las tantas madres de la región que hoy festeja con honores su día. "Cuando la veo me transmite seguridad, confianza, fuerzas y valentía", dijo sobre su hija, la primera niña trans de San Vicente.
Rocío es una de las tantas madres de la región que hoy festeja con honores su día. “Cuando la veo me transmite seguridad, confianza, fuerzas y valentía”, dijo sobre su hija, la primera niña trans de San Vicente.
“Me enseñó a enfrentar las cosas sin tener miedo. A que todo pasa por algo y que siempre sale algo nuevo”, reflexionó Rocío, que agrega: “No hay que tenerle miedo a la sociedad, que a veces es muy cruel. Para enfrentarse a ella y sobrepasarla, es necesario que sea con la frente en alto”.
Mirá también:
Edelvey fue madre a los 16, sobrevivió a la pobreza y es dueña de una estética
Con tres trabajos, Gabriela movió cielo y tierra para salvarle la vida a su hijo
Además de Cielo, también es madre de Renzo, el hermano mayor. “Es muy cuida de ella, pero Cielo lo tiene de los pelos. Se llevan bien, son muy unidos y, como todos, tienen sus peleas que duran apenas unos minutos”, contó Rocío, que explicó la relación de hermanos con un claro ejemplo: “El primero que supo de los deseos de Cielo fue Renzo, aunque no dijo nada hasta que ella no habló con nosotros. Cuando pasó, él nos dijo que ya sabía”.
Ese momento, el día que manifestó su anhelo de ser Cielo, la relación entre madre e hija cambió para siempre: “Fue un giro de 180 grados. Somos amigas, nos confiamos mucho y podemos hablar como dos adultas, porque así son nuestras conversaciones: no podemos escondernos nada”.
Hoy la familia festeja el Día de la Madre con la pasión que corresponde y la templanza de saber que nadie guarda ningún secreto.

