En el marco de la presentación del plan federal de obras para la construcción de escuelas de nivel inicial, este viernes por la mañana, Axel Kicillof estuvo en San Vicente y habló sobre la importancia de continuar con mejoras en la infraestructura para la educación, las restricciones impuestas que generaron un gran debate en torno a las clases presenciales y la disputa que mantiene el gobierno al respecto con la Ciudad de Buenos Aires.
Kicillof en San Vicente: "En una emergencia como esta no cabe el boicot"
El gobernador de la provincia , Axel Kicillof, estuvo en el lanzamiento de un plan federal de obras de jardines en San Vicente. Duras crítica a la oposición.
El gobernador de la provincia felicitó al intendente de San Vicente, Nicolás Mantegazza, por su labor en torno a la construcción de escuelas de nivel inicial, que en este momento son tres dentro del municipio. “El trabajo que se está haciendo es fundamental: se entregan libros, computadores, se mejora la infraestructura escolar y se crean jardines”, apuntó Kicillof, que subrayó: “No son promesas y carteles. Esto son hechos y realidad”.
Las acaloradas discusiones que afloraron luego de la suspensión de las clases presenciales no estuvieron ausente en la presentación. En ese sentido, Kicillof se aferró a las experiencias de los países que vivieron antes la segunda ola de coronavirus para concluir en que “en todos lados uno ve siempre lo mismo: el aumento de los contagios requiere de disminuir la circulación, porque si no se satura el sistema de salud”.
Para este aspecto, y en sintonía con lo ordenado por el gobierno nacional, Kicillof concordó en que “hay que reducir la circulación de personas a través de restricciones, que son difíciles y dolorosas, y con conductas individuales, que son todas privaciones”. Y agregó: “Dejar de hacer cosas que disfrutamos no es un atentado a las libertades individuales. Nadie dice que esté bueno. Simplemente es lo que nos pasa”.
Con las cifras de 537 muertes y más de 27 mil contagios por coronavirus que se registraron en el día de ayer en toda el país, Kicillof formula una pregunta indirecta para el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: “¿Qué alarma tiene que son para que algunos se despierten, abandonen la campaña electoral permanente, y se pongan a cuidar a los bonaerenses y argentinos?”.
El gobernador de la provincia fue bastante crítico con el comportamiento de Horacio Rodríguez Larreta, reticente a continuar con la presencialidad en las clases. “No hay oposición en el mundo que se haya resistido de esta manera. En una emergencia no cabe el boicot”, apuntó el mandatario, que confió en que “no acatar un decreto de necesidad y urgencia es algo que yo consideraba que era impensable”.
Otro de los números rojos que preocupan al gobierno y que motivaron a la imposición de las restricciones pasan por el alto porcentaje de ocupación de las camas de terapia intensiva, que según estimó Kicillof, “a día de ayer, quedaban unas 770 disponibles en el conurbano, pero que se van ocupando a un ritmo proporcional a los contagios”.
En este sentido, el gobernador contó una de las inquietudes que presidentes y representantes de prepagas y obras sociales les revelaron ayer en una reunión: “En la Ciudad de Buenos Aires, donde está el grueso de las instalaciones sanitarias, y en la provincia, al sistema sanitario ya no le quedan camas”.
Kicillof decidió hacer pública esta declaración ya que “no sirve ocultar la situación, porque si no se toman decisiones equivocadas”.


