Ariel Pupilli es presidente del Club Social de Alejandro Korn. En diálogo con El Diario Sur, cuenta cómo atravesó la pandemia desde su cargo y qué aspectos positivos pudo sacar la institución.
"Se conocieron situaciones de familia en el club que antes no conocíamos, hubo un acercamiento"
El presidente del Club Social de Alejandro Korn, Ariel Pupilli, cuenta los nuevos vínculos que surgieron en la institución a raíz de la pandemia.
¿Cómo está el Club Social de Alejandro Korn?
Este año, cuando volvieron las restricciones, nos agarró más armado, pero estamos al límite todavía. Está abierto solo el predio, donde está la cancha de 11. Hay actividades por el momento, con burbujas reducidas de cinco personas y cada uno en un horario.
¿Cómo les afectó la pandemia?
El año pasado fue complicado porque nos agarró de sorpresa. No sabíamos cómo pagar los sueldos sin estar cobrando por las actividades, más los impuestos que había que pagar. Bajó mucho la cantidad de socios que pagaron su cuota. Después empezamos a incursionar por el cobro a través de plataformas virtuales y varios comenzaron a responder, a donar, a ponerse al día. Recién cuando se volvió a abrir todo muchos pagaron sus deudas.
¿Qué tareas llevaron a cabo en lo social el Club Social de Alejandro Korn?
Acá no se hicieron ollas populares, pero hubo mucha ayuda de contención, por ejemplo. A la gente que estaba mal y se nos acercaba, desde el club los ayudamos. No se hicieron comidas ni ollas, pero estuvimos más en lo humano: ir a ver, llamar a las familias cuando nos enterábamos de alguna situación complicada, brindar ayuda… Los socios se acercaron mucho a colaborar también, más que nada cuando empezaron a abrirse las actividades. Muchos a la virtualidad no se adaptaban, aunque otros hasta el día de hoy siguen abonando la cuota de esa manera.
¿Hubo reformas edilicias?
Tuvimos una ayuda de la Fundación del Banco Provincia que fue toda destinada a reparar un techo muy viejo que la única solución que tenía era sacarlo y poner uno nuevo, pero estaba complicado por los desagües. Entonces se hizo una losa donde estaba el techo de chapa y se levantó la altura. Como quedó lugar hicimos una oficina también. También arreglamos vestuarios, el frente, se cambiaron las ventanas, pusimos rejas, cambiamos la vereda. Eso está a la vista y los socios lo pueden ver, pero a las refacciones adentro habrá que esperar que se retomen las actividades. El Club Social de Alejandro Korn está totalmente renovado.
¿Qué pasa si no se mantiene el club?
Es importante que vean que hay movimiento en el Club Social de Alejandro Korn, que no está abandonado. Porque, eso también que hay remarcarlo, el mantenimiento es clave: limpiar el club y no dejar que las instalaciones se deterioren. Después el día que tenés que volver te encontrás con otro panorama. Nos pasó el año pasado, cuando no estaba permitido hacer nada de nada y no fuimos al club por unos meses, desde marzo hasta octubre. Cuando volvimos estaba lleno de polvo y de tierra en la cancha. Tuvimos que limpiar tres o cuatro veces todo el club cuando pudimos.
¿Qué podés sacar de positivo de la pandemia?
Siempre algo bueno podés sacar. Se conocieron situaciones de familia que antes no conocíamos, hubo acercamiento. Se empezaron a contar más los problemas y a ayudar. Como comisión, en el Club Social de Alejandro Korn siempre se enteraba alguno de nosotros de una situación que estaba pasando un chico y veíamos cómo colaborar. Eso en un punto es bueno, porque crea otras relaciones entre el club y la familia, porque no es solamente que venga al club, cumpla su horario y se vaya. En un momento empezamos a armar grupos entre directivos y socios. Limpiábamos la cancha o arreglábamos una chapa que se había roto. Eso estaba bueno y estaría bueno que se mantenga.


