La Escuela de Árbitros de la Asociación Metropolitana de Fútbol de San Vicente cerró esta semana su primer año de actividades, con una camada de 32 jueces deportivos que el año que viene podrán completar su formación y obtener el título oficial de árbitros.
La Escuela de Árbitros de San Vicente completó su primer año con Yael Falcón Pérez como director
El objetivo es nutrir de jueces a la Asociación Metropolitana de Fútbol de San Vicente. El árbitro internacional Falcón Pérez está al frente de la formación.
La escuela es impulsada por el gobierno municipal de San Vicente y funciona en el predio del polideportivo Padre Mugica. Su director es el árbitro internacional Yael Falcón Pérez, quien dirige en la primera división del fútbol argentino. El pasado lunes, Falcón Pérez y el intendente Nicolás Mantegazza entregaron a los alumnos de la escuela los diplomas por haber completado el primer año.
“El arbitraje es una salida laboral excepcional porque es rápida y es una forma de crear puestos de trabajo genuinos y redituables, y solo hace falta el factor humano para capacitarlos”, destacó ante El Diario Sur Falcón Pérez sobre los motivos que lo llevaron a presentar el proyecto de creación de la escuela ante Mantegazza, que se desempeña como presidente de la Asociación Metropolitana de Fútbol local, creada en 2020.
“La escuela está apuntada para gente de todas las edades que quiera dirigir. Si tenés 50 años no vas a poder entrar en AFA (el límite para primera división es de 48 años), pero igual hay un montón de oportunidades en Futsal, fútbol infantil, fútbol femenino”, remarcó Falcón Pérez.
Las clases de la Escuela de Árbitros están a cargo de otros jueces profesionales de fútbol, todos con título de profesores de educación física, además de una psicóloga. Entre los integrantes se destaca Gisela Trucco, la primera jueza de línea en integrar una terna arbitral en un partido de fútbol de primera en la Argentina.
Entre los logros del primer año, Falcón señaló la participación de los estudiantes dirigiendo partidos e incluso las finales de la Liga Metropolitana de Fútbol de San Vicente. Tres de ellos también arbitraron en el Federal C de la AFA. “Apuntamos a que tengan cabeza de profesionales”, sostuvo. De cara a 2023, ya hay más de 100 inscriptos para empezar a cursar el primer año de formación.
“Lo que buscamos es que nuestros árbitros tengan un fundamento de por qué hacen las cosas, eso marca la diferencia. Y además de aprender el reglamento, trabajamos en el foco y en la cabeza para saber lo que vamos a hacer”, expuso. Y se refirió a las complicaciones habituales del oficio: “A mí un verdulero o un médico me dicen como tendría que haber dirigido en la cancha de Boca. Y a ellos al estar en San Vicente van a estar igual de expuestos. Lo que queremos es que puedan capacitarse para marcar una diferencia y crecer profesionalmente”.
Yael Falcón Pérez, el árbitro héroe que soñó con ser futbolista
Yael Falcón Pérez tiene 34 años y es árbitro de la primera división del fútbol argentino desde 2019. Desde este año también es internacional. Sin embargo, el momento que más lo marcó como profesional ocurrió antes, el 22 de julio de 2017, en un partido por el ascenso a la B Metropolitana entre San Miguel y Defensores de Zárate. En una jugada desafortunada, el defensor de San Miguel Isaías Olariaga chocó cabezas con un rival y quedó inconsciente en el suelo. Falcón Pérez tuvo un rápido accionar para reanimar y asistir al jugador, lo que resultó fundamental para que no hubiera un desenlace fatal. Desde ese entonces se ganó el mote de “árbitro héroe”.
“Fue un hecho fortuito, otras carreras que estudié me ayudaron para dar una mano en ese momento. Mi vieja es médica e hizo esas cosas toda la vida y nunca salió en ningún lado, lo mío se volvió masivo por lo que es el fútbol”, remarcó Falcón Pérez en diálogo con El Diario Sur. También contó que sigue en contacto con Isaías Olariaga, quien actualmente juega en el fútbol hondureño.
Nacido y criado en Lanús, Falcón Pérez sigue viviendo en su ciudad. Es licenciado en educación física y da clases en otra escuela de árbitros, además de dirigir la de San Vicente. Tuvo el sueño de ser futbolista y luego se recibió de guardavidas, hasta que se cruzó con el arbitraje. “Una vez que te enamorás de la profesión, es todo, siempre entendiendo el lugar que ocupás, que los protagonistas son los jugadores. Uno tiene que acompañar para que el espectáculo deportivo salga bien”, afirmó.



