Verdulero, cocinero, albañil. Analista financiero, estudiante de ingeniería y de programación. Por todas esas variantes pasó y pasa el vecino Gregory Casseus, que llegó a la Argentina desde Haití en 2017 y que desde que pisó San Vicente por primera vez en 2018 sintió que encontró su “lugar en el mundo”.
Gregory, el vecino que llegó desde Haití y dice que está "enamorado" de San Vicente
Tiene 33 años, trabaja como verdulero y estudia programación. Emigró hace cinco años y llegó a San Vicente por su novia enfermera.
Así lo describió Gregory en diálogo con El Diario Sur, en una charla en la que recordó su vida en su país de origen, su sueño de juntar el dinero para poder volver a ver a su madre y sus proyectos familiares y de trabajo en San Vicente.
De 33 años, Gregory trabaja actualmente en la verdulería Majo, en un reparto de mercadería a negocios y particulares. Allí, disfruta del ambiente de trabajo entre bromas con sus compañeros. “A veces parece que yo soy más argentino que ellos, porque soy cargoso, como dicen acá. Hacemos muchas jodas, jugamos a la pelota, nos juntamos a comer asado, a tomar cerveza”, destaca.
Proviene de una familia de clase media de Haití. Hasta los 29 años vivió en la isla caribeña, donde trabajaba en un banco como analista financiero. “Decidí emigrar por la cuestión de la inseguridad y de la economía, que está muy complicada en mi país”, cuenta Gregory.
Con poco más de mil dólares que tenía ahorrados y conocimientos muy elementales de español (su lengua materna es el francés), tomó un avión a Chile y luego un micro a Buenos Aires. Se instaló en el barrio de Constitución y tuvo como primera prioridad regularizar sus “papeles” como emigrante. Enseguida empezó a buscar trabajo. Pasó por diferentes puestos en la construcción y en gastronomía, el más duradero en un restaurante chino.
Entre los principales problemas de adaptación que tuvo en Argentina señala al frío (“al principio vivía con mocos”) y al castellano, aunque ya lo habla bastante bien, sin mayores problemas para comunicarse. “Mi técnica con el idioma fue, desde antes de venir, mirar series y películas en castellano, y TN y Canal Trece. Y acá quise tener solamente amigos argentinos para adaptarme mejor. Yo tenía compatriotas, pero me quería juntar con argentinos”, revela.
Su suerte terminó de cambiar en 2018, cuando conoció a Carolina Gasulla, una enfermera de San Vicente con la que en pocos meses se puso de novio. “Hace tres años que estamos juntos y seguimos con nuestros sueños, construyendo nuestros proyectos, como gente normal”, destaca. Y agrega: “El primer día que pisé San Vicente le dije a mi novia que es un pueblo hermoso, y que yo soñaba vivir en un lugar así, chico, donde la gente se conoce y nos podemos ayudar entre todos”.
Fanático de la tecnología, Gregory viene realizando diferentes cursos de programación y este año empezó la carrera de ingeniería industrial en la Universidad de Lomas, con el objetivo de formarse y trabajar en esos ámbitos.
Por lo pronto, tiene un primer objetivo: ahorrar para poder pagar un viaje a Haití. “Extraño mucho a mi mamá. Quiero ir a verla, abrazarla, decirle todo lo que la extraño. Y también darle un último adiós a mi viejo, que hace dos años falleció de Covid. Quiero hacerle sentir mi presencia en su tumba y darle el último adiós. Estoy juntando plata a ver si se puede hacer este año”, cuenta Gregory, que también tiene dos hermanos en Haití y otro en Estados Unidos. La familia se mantiene en contacto permanente a través de WhatsApp. En su país también dejó los traumáticos recuerdos del terremoto de 2010, una catástrofe humanitaria con más de 300 mil muertos en la que perdió amigos y familiares.
Pero esos sinsabores quedaron atrás para Gregory, que ahora se muestra agradecido, especialmente con los vecinos de San Vicente: “Gracias por recibirme acá, por hacerme sentir que no soy un extranjero o un extraño, hacerme sentir bien y que soy familia de acá. Me siento en mi país y voy a seguir acá siempre. Estoy para ayudar a la gente en lo que necesite”.

