Mariana Bisqueyburu se jubiló este lunes, a los 51 años, después de 28 años de trayectoria como profesora de Educación Física en escuelas públicas y privadas de San Vicente. La docente recibió emotivas despedidas en las instituciones donde continuó trabajando hasta el final de su carrera, con una historia especialmente ligada al Instituto San José, donde fue alumna, realizó sus prácticas y trabajó de manera ininterrumpida desde 1998.
Se jubiló Mariana Bisqueyburu, una querida profesora de Educación Física de San Vicente: "Fui muy feliz en el patio"
Después de casi 3 décadas Mariana Bisqueyburu se retira "del patio" y agradece a quienes la acompañaron por su recorrido en siete instituciones de San Vicente.
"Siempre supe que quise hacer Educación Física. Siempre supe que quería esto", contó Mariana ante El Diario Sur al recordar cómo comenzó su recorrido profesional. Mientras estudiaba el profesorado, durante los inviernos cursaba y en los veranos trabajaba en las colonias de vacaciones destinadas a los hijos de empleados de La Serenísima, donde trabajaba su padre. Hasta que se recibió en 1997.
El Instituto San José ocupó un lugar central durante toda su formación: "Yo soy exalumna de primaria y de secundaria del Sanjo, y mis prácticas docentes también las hice ahí”. En 1998 comenzó formalmente a trabajar allí y permaneció hasta su jubilación. A lo largo de esos años pasó por todos los niveles educativos. “Pasé por jardín, por primaria, por secundaria, tanto en agro como en bachiller", detalló.
Las escuelas por las que pasó Mariana
Además del San José, trabajó en distintas instituciones educativas del distrito. Su recorrido incluyó la Escuela N° 12 y el Jardín N° 902 de Alejandro Korn, y en San Vicente el Jardín N° 901, la Escuela N° 1, la Escuela Técnica N° 2 y en la Agraria N° 1. Al respecto de su recorrido valoró: "Tuve la suerte de que trabajé en pocas escuelas y mucho tiempo".
Entre los distintos niveles en los que trabajó, Mariana eligió a la primaria como su preferido. "Primaria me gusta más. Me siento más cómoda", explicó y agregó: “En primaria tienen energía, ellos esperan esta hora de Educación Física. Y ahí sí me gusta jugar con ellos, hay ida y vuelta".
La jubilación llegó antes de lo que Mariana esperaba. Tenía previsto continuar trabajando hasta fin de año, pero el trámite se concretó antes de las vacaciones de invierno. "Me agarró plena. Es el momento justo", aseguró.
"No estoy saturada, no me fui saturada como renegando de esto. Al contrario, volvería a elegir lo mismo", afirmó. También confesó que le gana la emoción de la despedida: "Todavía estoy que hablo y lloro, pero bien. Bien, como con la tarea cumplida".
Una nueva etapa sin horarios
La jubilación también abrió una etapa todavía indefinida para Mariana. Como esperaba jubilarse recién a fin de año, no tenía un proyecto concreto preparado para después de la escuela. "Lo único que tengo claro que por hoy, por un tiempito, no mucho, porque soy bastante rutinaria, es que no quiero cumplir horarios. No andar a las corridas", contó.
Lejos del ámbito educativo, Mariana se define como una persona "muy casera". "Disfruto mucho estar en mi casa", contó. Tiene un hijo que comenzó la facultad y suele compartir actividades con él y con su marido. En ese contexto descubrió también que disfruta cocinar: "No de grandes platos, pero sí lo tomo como un mimo en la familia".
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Los alumnos ante todo
Para Mariana, la Educación Física siempre fue una herramienta para vincularse con los alumnos. "No es el deporte en mi caso. O sea, me gusta como herramienta para llegar a ellos, pero los chicos es lo principal", explicó.
Mariana definió a la docencia como "un sube y baja de emociones": "Lo mío es fuertemente positivo. Me llevo lo mejor de mis alumnos, espero que ellos puedan también haberse llevado algo. Y tuve los mejores compañeros”.
Uno de los aspectos que más valora Mariana es la posibilidad de encontrarse con sus antiguos alumnos después de que terminan la escuela. "Yo me voy, me cruzan por la calle, puedo no acordarme los nombres, las caras sí, así que por favor me saludan", sostuvo entre risas. Y agregó: "Si ellos me recuerdan bien, el trabajo está bien hecho".
Una despedida marcada por los afectos
"Las despedidas me mataron. Las despedidas no las esperaba", reconoció. También agradeció a su familia y a todas las personas que la acompañaron durante su recorrido. Mencionó especialmente a sus padres, su hermano, su marido y su hijo, a quienes estuvieron "siempre al pie del cañón".
También extendió el reconocimiento a sus compañeros, colegas de Educación Física, docentes de otras áreas y, especialmente, a sus alumnos. "Yo fui muy feliz en el patio. Podía haber ido a una dirección, una secretaría, pero yo me quedé en el patio", concluyó.
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