Cuando se habla de farmacias, los viejos y los memoriososdel pueblo de San Vicente enseguida piensan en un apellido: Rappallini. Es quedon Armando fue el boticario histórico de la comunidad, sobre todo en laprimera mitad del siglo XX, cuando llegó a ser el único que ejercía el oficio.Hoy es recordado con afecto por los vecinos que lo conocieron, y además lohomenajea una calle cercana a la plaza Pessoa.
Su hijo, Beno, también es un pedazo de historia de viva deSan Vicente. Tiene 86 años y aun puede reconstruir la historia de Armando. Elcélebre farmacéutico era hijo de inmigrantes italianos y nació en el pueblo en1891. Durante aquel siglo XIX pudo terminar la escuela primaria, pero no lasecundaria, porque no había ninguna a muchos kilómetros a la redonda. Así queempezó a trabajar como ayudante en la farmacia de Carlos Francisco Biocca, elcaudillo de la Unión Cívica Radical que había sido intendente.
Rappallini aprendió el oficio, y a mediados de sus 20 añoslogró comprarle la farmacia a Biocca. Hasta 1951, el local estuvo ubicado en laesquina de 25 de mayo y Castelli, donde actualmente funciona el BancoProvincia. Luego, se mudó a la vereda de enfrente, una cuadra más lejos, alcruce con la calle Moreno. Su mujer fue Noelí Setuain, maestra de la escuela N°1.
¿Por qué Armando era tan célebre entre los vecinos? "Porqueantes había corazón. Él ayudaba a todos. Venían con plata o sin plata a lafarmacia, y él no le negaba los remedios a nadie, explica Beno. Y agrega: "Eraun tipo muy querido en el pueblo; estaba muy bien conceptuado. Y como padre erabuenísimo, pero si había que dar un chirlo lo daba, no tenía problema.
Además de la farmacia, Armando participó en la vida públicade San Vicente. Fue uno de los fundadores del Club Deportivo San Vicente y deldesaparecido club de fútbol Las Heras. Y también actuó en política, en la UCRde su patrón Biocca. Ejerció como presidente del partido a nivel local, y suhermano, Héctor, fue intendente.
Con todo, su pasión estaba en el trabajo. "Venía gente detodos lados a curarse, porque no había hospital. Él aplicaba inyecciones,cosía, o por ahí se iba al medio del campo a atender las urgencias, de noche ycon lluvia, refleja Beno.
Armando atendió la farmacia hasta que falleció, en 1978, alos 86 años. Y el negocio siguió funcionando hasta 1995, cuando debió cerrarpor no tener un profesional a cargo. Su huella sigue vigente entre susclientes.
Beno Rappallini Hijo
"Antes había corazón. Él ayudaba a todos. Venían con plata osin plata a la farmacia, y él no le negaba los remedios a nadie. Era un tipomuy querido en el pueblo; estaba muy bien conceptuado. Y como padre erabuenísimo, pero si había que dar un chirlo lo daba, no tenía problema.






