San Vicente |

La 16, una escuela construida por los vecinos

Tuvo su origen en un proyecto comunitario de 1961. En los últimos años, la zona de Parque Ibáñez vivió un gran crecimiento demográfico. Los docentes se siguen esforzando para dar lo mejor.

"Es una zona carenciada y hay toda clase de chicos, con necesidades en lo económico y también en la parte de la contención. Está el que se levanta a las cinco de la mañana para hacer el tambo con el papá y que después en clase se te duerme; o el que hace mucho lío pero a la larga te termina queriendo igual”.

Así habla Karina Rodríguez, maestra de la escuela 16 de San Vicente desde 2002. La institución que funciona en el "cruce del cementerio” vivió una gran transformación desde 1964, cuando fue inaugurada por un grupo de vecinos como una escuela rural, hasta el presente, con la explosión demográfica que se vio en el barrio Parque Ibáñez.

El colegio tuvo sus orígenes en 1961, en la época en que el gobernador Oscar Alende lanzó un plan para construir escuelas con la participación de vecinos. Así, en esa zona de pocas casas, se formó la Comisión Pro-Pueblo Viejo, integrada por las familias Saborniani, Bogado, Cabral, Ginocchio y Thim, entre otras. Pusieron gran parte de la mano de obra y organizaron bailes, rifas y kermeses para recaudar fondos. En tres años nació la institución. El intendente era Rafael Ceragioli, y su hermana, María Luisa, fue la primera directora.

Con 52 años cumplidos, la situación cambió, especialmente en los últimos años, aunque todavía los docentes mantienen el espíritu solidario de la fundación. La 16 tiene una matrícula de 356 alumnos. En el turno mañana, se dan las clases del segundo ciclo, y a la tarde, les toca a los más pequeños. "La mayoría de las maestras trabajan acá hace muchos años, entonces conocen bien a los chicos y a las familias, y están muy comprometidas. Siempre apuntamos a dar lo mejor”, comenta la directora, Norma Etchevarne, en el cargo desde hace cuatro años. A Norma la precedieron dos históricas: María Elena Donadío, entre 1996 y 2012, y María Rosa Luna, entre 1981 y 1996.

La 16 cuenta con una biblioteca, y con un comedor al que asisten diariamente casi 200 alumnos. Se destaca un proyecto institucional en el que todos los grados estudian distintas zonas geográficas del país de una forma integral. Así, conocen la flora, la fauna, las actividades económicas y, por supuesto, el folklore. El objetivo es preparar un trabajo estático y una muestra dinámica con números artísticos, abierta a padres y vecinos, que este año se presentará el 18 de noviembre en la esquina del colegio.

Desde 2008, los alumnos de sexto grado tienen la posibilidad de hacer un viaje de estudios a San Clemente del Tuyú. Para muchos de ellos, es la primera experiencia en el mar. "A nosotras nos da un gran trabajo y mucha responsabilidad; además cuesta juntar los fondos –comentan las docentes-. Pero para ellos es hermoso. El año pasado, un chico vendió dos gallos para poder pagar el viaje, ¿Entonces cómo no lo vamos a hacer?”

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