En San Vicente, la igualdad de género todavía está lejos. Según un relevamiento hecho por El Diario Sur, ni en la política, ni en las entidades de bien público, ni en instituciones de gran importancia como la Policía y los bomberos, las mujeres llegan a ocupar la mitad de los cargos jerárquicos. Por supuesto que hay casos destacados y el avance femenino se nota a través de los años, pero todavía queda un largo camino por recorrer en pos de la igualdad.
Las mujeres en el poder: los espacios que tienen y los que les faltan conquistar en San Vicente
Si bien en los últimos años creció la participación de mujeres en la política y las instituciones de bien público, los números demuestran que la igualdad todavía está lejos.
En el Municipio, según los datos a los que accedió El Diario Sur, de las 94 personas que ocupan la planta jerárquica -desde subdirectores hasta secretarios- solo hay 20 mujeres, es decir que representan algo más del 20 %. En las secretarías -los cargos más altos del Ejecutivo- hay solo dos mujeres entre ocho hombres.
En el Concejo Deliberante, a pesar de la ley de paridad de género que rige en toda la provincia para la conformación de las listas electorales, hay once concejales hombres y siete mujeres, y el presidente y los dos vicepresidentes son varones.
Pero la situación de desigualdad no queda en evidencia solo en la política. Hay otras instituciones tradicionales con los mismos desequilibrios. El Club Deportivo San Vicente no tiene una sola mujer en su comisión directiva y solo tuvo dos a lo largo de su historia; ninguna llegó a ser presidenta. En la comisión directiva de la Sociedad Rural, hay una sola mujer entre 19 hombres.
Lo mismo ocurre en las cabezas de otras dependencias estatales de relevancia, como la Anses, Absa, el Hospital Ramón Carrillo y la Quinta-Museo 17 de Octubre; todas tienen como titulares a varones, al igual que los dos sindicatos de trabajadores municipales.
Entre la Policía, solo hay una titular a cargo de la Comisaría de la Mujer y la Familia; el resto de los cargos jerárquicos -las comisarías de San Vicente y Korn, la subcomisaría de Domselaar, y las Jefaturas Distrital y Departamental- son ocupados por hombres.
En los bomberos voluntarios, hay seis mujeres entre los 70 integrantes del cuerpo activo. Solo una, Soledad Barraza, tiene un cargo de jerarquía: es la segunda encargada del destacamento de Korn y dirige la escuela de cadetes.
Desde lo simbólico, el contrapeso también es importante. Entre las centenas de calles que hay en el distrito, solo 12 tienen nombre de mujer. Ocho están en San Vicente, tres en Alejandro Korn (Isabel la Católica, Carola Lorenzini, Alfonsina Storni), y una en Domselaar (Alfonsina Storni).
Sin embargo, las conquistas y los avances son cada vez más y están a la vista. Actualmente, uno de los enclaves de poder más importantes del distrito lo ocupa, silenciosamente, una mujer. Se trata de la doctora Karina Guyot, titular de la Fiscalía Descentralizada de San Vicente y representante de la Justicia platense a nivel local.
El Club Social de Alejandro Korn arrastra una tradición de mujeres en su dirigencia. Tuvo a Mirta Vico como presidenta y actualmente hay siete que integran la comisión directiva. Entre los clubes de barrio más pequeños, si bien la mayoría de los presidentes son hombres, el impulso femenino es cada vez mayor y se las ve como dirigentes a cargo de los chicos y como directoras técnicas de fútbol.
San Vicente tiene algunas mujeres célebres en su historia. Aunque como compañera del dirigente peso-pesado Antonio Arcuri, Brígida Malacrida fue 12 años intendenta y a su gestión se la recuerda como la época de mayor prosperidad para el distrito, y su imagen positiva siempre se mantuvo alta.
Carmen Vals fue una servidora pública todo-terreno que tuvo gran protagonismo en todas las instituciones en las que se le ocurrió participar. Homenajeada por el Presidente Alfonsín, ninguna barrera le impidió destacarse ayudando a los demás.
Carola Lorenzini, nacida en 1899 en el entonces Empalme San Vicente, era una mujer a la que hoy se la definiría como "empoderada". Era fanática de los deportes y no se achicaba ante ningún hombre. Fue la primera en manejar un automóvil en la región y como eso no le alcanzó, quiso volar. A bordo de sus avionetas, rompió récords de todo tipo y se convirtió en una figura popular, ícono de la liberación femenina.

