Por Manuel Nieto
Dienel, el haitiano que volvió caminar gracias al Garrahan y ahora conquista a los vecinos de Korn
Vino al país hace seis años para operarse. Ahora estudia en la Escuela Técnica y vende ensalada de frutas en casas y comercios. Sueña con volver a ver su familia.
Dienel Santibel vive hace seis años en la Argentina, pero todavía le cuesta el idioma. En su léxico, tiene dos palabras de cabecera. Una es "amigazo", que usa para referirse a casi todo el mundo. La otra es "gracias". "Estoy muy agradecido con la Argentina y con toda la gente de Alejandro Korn", dice con su tonada que delata que su lengua materna es el francés.
El joven tiene 21 años y forma parte del paisaje urbano de las cercanías a la estación del ferrocarril desde hace un par de meses, cuando empezó a salir a vender, por comercios y casas, las ensaladas de frutas que él mismo prepara. Su sonrisa noble, sus buenos modos y su persistencia le hicieron merecer el cariño de los vecinos. Para muchos, él también es un "amigazo".

Seis años atrás, cuando todavía vivía en Haití, su lugar de origen, las cosas eran distintas. En 2010, el país sufrió un terremoto que dejó más de 300 mil muertos y a un millón de personas sin hogar, y también destrozó buena parte de la infraestructura de las ciudades. Producto de la crisis, brotaron enfermedades. Deniel contrajo la fiebre tifoidea, un afección potencialmente mortal que se contagia por la salmonella presente en agua, y lo atacó principalmente en una de sus piernas, que dejó de crecer.
Tenía 15 años y ya no podía jugar al fútbol con sus amigos, como había hecho siempre; necesitaba muletas y silla de ruedas. Fue en ese momento que se encontró con el trabajo de la fundación "Valdocco", un grupo argentino y católico de ayuda humanitaria, que centró parte de sus esfuerzos en niños haitianos. "Al principio iba a venir a la Argentina por 15 días, solo para operarme en el Garrahan, pero al final fue más tiempo", se ríe Deniel.
Las intervenciones quirúrgicas en el prestigioso centro de salud porteño fueron tres. Y la rehabilitación con kinesiología a lo largo de 2016 le permitió en 2017 dar sus primeros pasos después de la fiebre tifoidea, con la ayuda de una zapatilla ortopédica que se adapta a su necesidad. "Fue muy guau, yo nunca creí que iba a volver a caminar", describe.
Hasta el año pasado vivió en el hogar que la fundación Valdocco tiene en San Vicente, y luego se mudó a la casa de la familia González en Alejandro Korn, que lo recibió de forma solidaria. También estudia en la Escuela Técnica N° 2, donde en 2018 debería graduarse. Mientras tanto, en el verano se acuesta todos los días a la una de la mañana y se levanta a las siete para pelar fruta y armar las ensaladas. A las diez comienza su recorrido por el centro de Korn. Sus brazos fornidos ilustran sus esfuerzos en el gimnasio.
"Yo nunca me sentí un discapacitado. Quería trabajar", cuenta. "Pero con el problema en la pierna en muchos negocios no me querían tomar. Entonces primero empecé haciendo tortillas con un horno de barro que fabriqué en la escuela. Ahora, para el verano, se me ocurrió que era mejor ensalada de frutas, porque la gente quiere cosas frescas. Y siempre les pregunto qué quieren, cómo puedo mejorar, y les hago caso", destaca.
El empeño de Dienel tiene un propósito: volver a ver su familia después de seis años. Ya hizo cuentas y el pasaje ida y vuelta sale unos 27 mil pesos. "Es mucha plata pero sé que en algún momento voy a llegar. Los extraño mucho. Sueño con volver a abrazar a mi mamá y que ella me vea caminar ", dice al borde de la emoción.
De algo está seguro: a Haití quiere regresar solo de visita. "Es un paisaje allá, la comida, los amigos, es todo muy lindo. Pero la economía no anda muy bien y en argentina está mejor", resalta. Y hace planes para su futuro. "A mí me gustaría casarme con una mujer que me ame y poder vivir acá. Este es un paisaje, si una persona quiere trabajar siempre progresa. Amo mucho a la gente de Alejandro Korn que me ayuda".
2010
El terremoto en Haití es una de las catástrofes humanitarias más grandes de la historia. Producto de la crisis, hay un rebrote de enfermedades, y Dienel Santibel contrae la fiebre Tifoidea, que lo deja sin poder caminar.
2012
La Fundación Valdocco, que es argentina y católica, decide ayudar a Dienel, de 15 años. Lo traen al país para que sea operado en el Hospital Garrahan y también le dan alojamiento en un hogar de San Vicente.
2016
Después de tres intervenciones quirúrgicas y rehabilitación, vuelve a caminar de a poco, ayudado por un zapato ortopédico. Estudia en la escuela Técnica de San Vicente.
2018
Dienel se muda a la casa de la familia González, en Alejandro Korn. Comienza a vender ensalada de frutas en casas y comercios. Sueña con volver a Haití de visita, para ver a su familia luego de seis años.

