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Polémica en San Vicente por los boliches: el Municipio se pone estricto y temen clausuras

El domingo algunos decidieron suspender sus fiestas. Debate por las habilitaciones, las peleas y los ruidos.

El Municipio avanzó con controles más estrictos a los boliches de San Vicente y el domingo último algunos de los locales decidieron suspender sus actividades ante la posibilidad de ser clausurados por el área de Comercio. En diálogo con El Diario Sur, el intendente Mauricio Gómez lo confirmó: “No queremos perjudicar a nadie, pero creemos que es necesario regular la actividad nocturna para que no haya problemas”.

El conflicto escaló el fin de semana anterior, cuando a la salida de una fiesta en el salón Guapa (ex Abraxas) hubo una pelea entre bandas de jóvenes en la que se arrojaron objetos contundentes, dañaron el barrio y uno de los chicos terminó seriamente lastimado. Dos semanas atrás se había desarrollado una secuencia similar, que incluyó vidrios rotos y corridas por la plaza Mariano Moreno. Guapa, que tiene habilitación como salón de fiestas y no como boliche, terminó clausurado.

En rigor, la ordenanza municipal que está vigente establece que en San Vicente no puede funcionar ninguna discoteca en la zona urbana. Es por eso que ni Schüller (Irigoyen y Paso) ni Shok (Pezoa al 350) ni Cover (Pezoa al 200) tienen habilitaciones como locales bailables. Ninguno podría cobrar entradas (Shok y Cover lo suelen hacer después de una determinada hora).

Según Gómez, su proyecto es “parar la pelota” y pedirles a sus funcionarios y al Concejo Deliberante que elaboren una nueva ordenanza que regule la actividad nocturna a nivel local. Ya existe una ley provincial, la 14050, que entre otras cosas establece que los boliches pueden admitir gente solo hasta las dos de la mañana y que tienen permitida la venta de alcohol hasta las 4.30. Esa norma casi no se cumple en la Provincia porque la costumbre de los jóvenes es ingresar a los locales bailables desde las 3 en adelante, después de “la previa”.

“Yo no quiero que los chicos de San Vicente salgan a bailar afuera del distrito porque sabemos que es muy peligroso el retorno en la ruta. Pero queremos lo mejor para todos. No podemos tener boliches en el centro del pueblo que hacen tanto ruido y molestan a los vecinos, ni tampoco podemos tener peleas en la calle todos los fines de semana. Y el tema de los menores es innegociable: no pueden pasar porque es lo que dice la ley”, dijo el intendente.

Para elaborar la norma, el Concejo Deliberante podría apuntar a dos ejes que la ley provincial no regula: la ubicación de los locales y el ruido de la música, que se puede controlar con la infraestructura adecada. “No queremos que cierren los locales que están trabajando. Pero les vamos a pedir que inviertan”, cerró Gómez.

Del lado de los “bolicheros”, uno de los dueños de la cervecería Schüller, “Jodi” Noceda, se mostró preocupado por la situación. “Nosotros queremos darle la posibilidad a la gente de que pueda salir por San Vicente y no tenga que irse afuera y volver manejando con los riesgos que eso implica. Si el Municipio va a hacer una nueva ordenanza y nos va a pedir que nos mudemos, nos debería dar algún crédito o ayudarnos de alguna manera para que lo podamos hacer”, sostuvo. Y agregó que si se prolonga la situación de parálisis de la noche local, puede verse obligado a despedir empleados.

La bronca de los bolicheros es que por los “excesos” en Guapa todos sufren los controles más estrictos y se quejan por su supervivencia económica. Esta semana tendrán una reunión con autoridades municipales para intentar acordar cómo funcionarán de ahora en adelante.

 

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