Una sequía contundente afecta a la zona rural de San Vicente este verano y las consecuencias se sienten en todas las actividades del agro: bajó el rendimiento para todas las siembras, los tambos producen menos leche y la hacienda de cría tiene menos alimento disponible.
Sequía en el campo: los productores tienen pérdidas y los arroyos no tienen agua
Las lluvias en los últimos dos meses fueron escasas. El rendimiento del maíz fue bajo y la soja dio pérdidas. Mermó la leche en los tambos.
Según le informaron a El Diario Sur desde la Sociedad Rural local, el promedio de lluvias desde mediados de noviembre ha oscilado entre los 15 y los 50 milímetros, según la zona, en tanto que el promedio para el mismo período en toda la provincia de Buenos Aires está cerca de los 300 milímetros.
Todas las tormentas pasaron de largo estos últimos meses. En zonas cercanas como Cañuelas o Brandsen, llovió más. Pero acá, si bien hubo días nublados en los que cambió la temperatura, ha llovido muy poco, le dijo a El Diario Sur Horacio Deciancio, presidente de la Sociedad Rural y productor local.
En contraste, entre octubre y la primera semana de noviembre las precipitaciones superaron los 140 milímetros. Pero en esa época recién se está sembrando, por lo que el agua no es tan necesaria. Y fue muy malo para los caminos de tierra, agregó Deciancio.
Una de las cosechas más afectadas por la situación es la del maíz, que es el grano que predomina en San Vicente. En general, se siembra en octubre y se pica en febrero para utilizarlo como alimento para vacas, aunque algunos productores prefieren cosecharlo ya seco en marzo.
El rendimiento en la cosecha de febrero fue un 50 % menor al del año pasado, según la Sociedad Rural. En 2017, cada hectárea sembrada dio entre 36 y 40 toneladas, mientras que en 2018 entre 18 y 20 toneladas.
En el caso de los tambos, otra actividad de relevancia en el Distrito, la merma calculan- fue del 25 %. A eso hay que sumarle que los productores tuvieron que reforzar el alimento para las vacas, lo que aumenta los costos, sostuvo Deciancio. El precio por el litro de leche que pagan las fábricas oscila entre los $ 6.50 y los $ 7.
Aunque es una opción minoritaria para los productores, la soja fue la siembra más castigada. En la mayoría de los casos, perdieron la inversión. Por el contrario, el sorgo, uno de los más utilizados como alimento para las vacas, se adaptó mejor a la sequía.
En otras actividades también complica la falta de agua, sostuvo el director de Producción Rural del Municipio, Juan Manuel Bracci. Y apuntó: A los apicultores les baja producción, para los productores de cerdo, aumento mucho la mortalidad, y lo mismo ocurre en el caso de las ovejas. Las fábricas de mozzarella tienen menos materia prima, y es la etapa en la que hay más demanda.
La actividad mayoritaria dentro de la zona es la cría y engorde de ganado vacuno. Falta materia verde para el alimento en los campos, está todo muy seco. Está creciendo la mortalidad de los terneros, lamentó Deciancio.
A la situación general de la naturaleza, los productores suman otro problema: entre diciembre y enero, los cortes de luz se multiplicaron, lo que los obligó a colocar grupos electrógenos, aumentando los costos.
En tanto, los arroyos, lagunas e hilos de agua que atraviesan los campos están, en su gran mayoría, secos. Un caso paradigmático es de Los Pasos de Piedra, que cruzan un camino rural.

