Los fines de semana de descanso que el ex Presidente Juan Domingo Perón pasaba en su quinta de San Vicente tuvieron una gran relevancia para la política nacional. Y entre los rincones de las 14 hectáreas de verde ubicadas sobre la calle Lavalle, hay uno muy especial: es un árbol de alcanfor en el que se dice que el fundador del Justicialismo tomaba siestas, leía, escribía y pensaba.
La historia del árbol favorito de Perón en San Vicente, en el que punteó la Constitución del 49
Es un alcanforero centenario. Tiene propiedades medicinales y repele a los mosquitos. El ex Presidente lo elegía para dormir la siesta, leer y escribir.
Esa planta, con un tronco de más de un metro de diámetro y largas décadas de crecimiento, tiene características que la hacen especiales. En primer lugar, la sombra que aportan sus ramas frondosas engloba todo a su alrededor y no permite que el sol se cuele por ningún hueco.
Y lo más destacado es su aroma que repele a las moscas y mosquitos y le permitía a Perón descansar sin la presencia de los insectos. Sus hojas verdes y rojas recuerdan el olor de los medicamentos naturales para liberar las vías respiratorias ante las congestiones.
Pero hay más. La historia dice que a la sombra de este árbol Perón punteó las bases de la constitución justicialista de 1949, destaca el director del museo histórico, Jorge Boccolli. En ese texto se incluyeron por primera vez los derechos de los trabajadores y de la familia, por eso es tan significativo este alcanfor, destacó.
La agente patrimonial de la quinta, María Cruz Guerrero, contó sobre la experiencia de los visitantes ante el árbol: Cuando les contamos la historia se emocionan. Y además quedan maravillados por un árbol tan lindo. Los jubilados siempre quieren juntar ramitas para llevarse a su casa.
A la sombra de esa planta de San Vicente, ubicada a pocos metros de casa principal de la propiedad, se escribió una parte relevante de la historia del país.

