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San Vicente

El fabricante de té de San Vicente beneficiado por la suba del dólar

Desarrolló un proceso que permite volver a transformar en té un polvo que antes descartaban. La suba del dólar le genera más ganancias, pero asegura que “no es permanente”.

Julio Lonatti es una de las pocas personas en San Vicente que se vio beneficiada por la brusca subida que el dólar tuvo en las últimas semanas. Es que este industrial de 66 años es el dueño de una fábrica que funciona en Alejandro Korn y que cada año exporta a Estados Unidos, Canadá y Europa alrededor de 2 millones de kilos de té granulado.

Lonatti asegura ser el creador de un método que le permite trabajar con un polvo de “descarte” que se genera en la producción del té que en Argentina se consume en saquitos. A través de un proceso que él desarrolló de forma casera durante los 90 y que luego perfeccionó con tecnología, llega a un nuevo producto de menor calidad pero que encaja con las demandas del mercado estadounidense del “iced tea” o té helado, la bebida insignia del sur de Norteamérica.

“Nuestra producción normal es de 2 millones y medio a 3 millones de kilos de té por año. Este año es menor porque hay menos demanda del mercado norteamericano”, comenta el industrial. Y se lamenta: “Un vaso de iced tea en un restaurant se vende a un dólar con 40 centavos, y lleva uno o dos gramos de materia prima. Pero yo no puedo conseguir que me paguen por el kilo de té a 90 centavos”.

La fábrica, que está ubicada sobre la ruta 210, justo al lado del predio Los Nogales, opera 24 horas durante seis días a la semana. Está altamente tecnificada, por eso trabajan solo 18 personas, entre operarios, administrativos y el personal del laboratorio que se encarga de las pruebas de calidad.

Allí reciben hasta cuatro camiones por día cargados con el “polvo de té”. Llegan desde las fábricas de té en saquitos de Misiones –la zona en la que se cosecha la materia prima original. Originalmente Lonatti tenía su fábrica en esa provincia, pero asegura que se tuvo que mudar porque los grandes jugadores del mercado del té, como La Virginia, intentaban a toda costa copiar su método. “Varios ya lo están haciendo, a escondidas, y por eso estamos en juicio”, sostiene.

Instalado desde hace casi 20 años en el barrio Saint Thomas de Canning, eligió Alejandro Korn en 2010 para montar la industria por la cercanía con su casa y porque el terreno de la fábrica resultaba apropiado. La mayoría de los empleados son vecinos del distrito.

El empresario reconoce que para su negocio “la devaluación crea un beneficio” pero aclara que “no es permanente porque los precios se van ajustando y porque tenemos costos en dólares, como las bolsas”. “Nos beneficia en la logística y en la energía, que es el gran componente nuestro. Pero hay que tener en cuenta que venimos de un proceso difícil por el atraso cambiario”, apunta.

Las nuevas retenciones a las exportaciones que decidió implementar el gobierno también afectan al negocio de la marca “Kost Blend”, aunque menos que si se tratara de un producto primario. “Tenemos una retención que va casi hasta el 12 por ciento. Y antes teníamos un reintegro de impuestos del 5 por ciento, que ahora bajó a 1,2 por ciento. En resumen, el valor verdadero del dólar para nosotros termina siendo de 32 pesos”, calcula.

 

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