San Vicente

La conmovedora historia de un venezolano en San Vicente: hace un año no ve a su familia y es agrónomo

Juan Carlos Lozada tiene 48 años y trabaja en una herrería. Sueña con que su familia se pueda instalar con él y que sus hijos vayan a la universidad.
martes, 08 de enero de 2019 · 14:30

A Juan Carlos Lozada se le empañan los ojos con lágrimas cuando cuenta que hace un año y un mes que no ve a su familia y recuerda que pasó sin ellos las últimas dos navidades. "Pero no queda otra, tengo que seguir 'pa´lante', porque trabajando va a ser la mejor forma de reencontrarme con ellos".

Lozada tiene 48 años y llegó a San Vicente desde Venezuela en diciembre de 2017 para trabajar como peón en un campo. Es técnico agropecuario y en su pueblo, Carora, se desempeñaba como encargado de una estancia que se dedicaba a la cría de vacas para tambo. Sus ingresos le permitían vivir en un barrio residencial y que sus dos hijos tuvieran acceso a una educación de calidad.

"Pero con la crisis nos dejó de alcanzar. Entre mi salario y el de mi mujer, que es educadora, no podíamos hacer las compras del mes en el supermercado. Teníamos deudas con la farmacia, con el colegio. Yo quería quedarme a pelearla en mi país, pero la situación no dio para más y cuando surgió la chance de Argentina la tuve que aprovechar", relata ante El Diario Sur.

Un amigo venezolano consiguió la oportunidad de venir a un campo de San Vicente y sumó a Juan Carlos a la aventura. El amigo duró un mes. Juan Carlos siguió y durante un tiempo pudo enviarle a su familia unos 250 dólares mensuales que les permitieron aliviar su situación. Pero en octubre último, su patrón le dijo que no podían pagarle más el sueldo, y le compraron un pasaje de vuelta. Lo acecharon las dudas, pero decidió quedarse.

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Fue entonces cuando el herrero de San Vicente Félix Aguilera, que lo había conocido en el campo, le pudo dar trabajo en su taller. "Es un tipo excelente. Es el primero en llegar, él me despierta, y después se va a lo último, tiene mucha voluntad", lo define Félix. En la herrería lo apodan "el Pana".

Juan Carlos, que se muestra agradecido y dice que la de Félix es su "familia argentina", tuvo que aprender el oficio. "Me estoy formando en esto. Pero para mí lo ideal sería conseguir algo dentro de mi área, que es el campo, específicamente la lechería", sostiene. También reconoce que tuvo algunas complicaciones en la búsqueda: "Yo nunca antes me había hecho un curriculum, siempre me había manejado por recomendaciones. Y la verdad que no soy muy del uso de la teconología".

Mientras alquila un departamento en Alejandro Korn y cada vez que puede se da el lujo de disfrutar de la carne argentina, Lozada ya tiene DNI. Y espera conseguir un trabajo mejor que le permita ahorrar y comprarles los pasajes a su familia para que se instalen con él. "La herencia que con mi mujer les queremos dejar a nuestros hijos es una buena educación. Y viendo que aquí la universidad es gratuita quisiera que puedan venir a estudiar", proyecta.

Solo tiene palabras de afecto para San Vicente y Argentina. "Estoy muy agradecido. Es un país increíble. Me encanta este lugar tan tradicional y no quiero buscar otro sitio porque aquí se vive muy bien", refleja. Dice que solo le molesta una cosa: "Que se quejen tanto de la situación económica. Me gustaría poder contarles a cada uno lo que es una crisis en serio".

Cuando aparecen las lágrimas dice que "eso es el desarraigo". "Es muy duro extrañar tanto y estar tan lejos. Yo creí que al menos iba a poder volver de visita, pero no me dio", comenta. Después agarra la soldadora y vuelve al trabajo. Se despide de El Diario Sur: "Recuerden que aquí tienen un 'pana'". Y hace una promesa: invitar a un asado cuando consiga un trabajo mejor.

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