Los chicos imploraron por Leo a los gritos, y el ídolo los escuchó y les regaló un recuerdo del que no se van a olvidar más. "Leo, somos dos nada más. Una foto por favor", dijeron los muchachos minutos antes de aterrizar. El avión llegó a las siete de la mañana, pero estos hinchas lo esperaban desde las cuatro.
El capitán argentino se acercó hacia ellos y no sólo se sacó la selfie con ambos, sino que además autografió una camiseta suya con la 10. El humilde gesto de Messi, que bien podría haber esquivado al par de hinchas, quedará guardado para siempre en la retina de estos dos fanáticos que tuvieron que madrugar para que Dios los ayude.

