inseguridad | Milei |

Yo te avisé...

El gran ganador 2021 fue Javier Milei que casi protagoniza un desastre en el Luna Park cuando un "personaje" de su seguridad amagó con sacar un arma ante la multitud. Milei es un peligro para la democracia.

Hace una semana publicamos en esta misma página una invitación a votar, en la que analizábamos la importancia que tenía (tiene y tendrá) ejercer el derecho y la obligación de votar. Terminábamos con una suerte de alegoría: hoy ganamos todos. A la luz de los análisis que los políticos gobernantes y de la oposición hicieron de los resultados nos convertimos en los mejores encuestadores del país: GANARON TODOS (insertá aquí el emoticón que elijas).

Ganaron los del PRO que pintaron el país de amarillo, ganaron los radicales que repintaron bastante de ese amarillo en rojo, ganaron los intendentes peronistas que mejoraron y/o dieron vuelta los números de las PASO. Mientras tanto desde cada rincón dicen: “ellos perdieron”, “perdimos pero ganamos”, “perdieron el Senado”, “me preocupa que no asuman la derrota”, “se pierde cuando no se pelea” y etcéteras varios que a esta altura de la semana (a solo una semana) ya aburren.

Amigos, una vez más: lo que se mide no se discute.

Ahí vamos:

A) el gobierno nacional consolidó una remontada en la provincia de Buenos Aires de la mano de los intendentes el conurbado (fundamentalmente de la populosa tercera sección electoral), que le permitió una derrota disfrazada de empate técnico que los dejó más que satisfechos. Esto tendrá consecuencias inmediatas en la reconfiguración de los espacios de poder de cara a 2023, más de uno de los caciques del conurbado quieren pasar facturas por “su aporte nacional y popular”.

B) En la ciudad de Buenos Aires Juntos por el Cambio hizo su peor elección de las últimas 4, a pesar de haber sumado a su frente partidos que hasta 2017 le competían como Lousteau y los margaritos del GEN (18 puntos entre ambos en 2017). Esta situación le abre un interrogante al proyecto de Larreta para 2023 de impulsar a María Eugenia Vidal como su sucesora (cuando él mismo vaya por la presidencia de la Nación).

C) El gran ganador 2021 fue Javier Milei que casi protagoniza un desastre en el Luna Park cuando (mientras cientos de miles festejaban sus dos dígitos) un “personaje” de su seguridad amagó con sacar un arma ante la multitud. Por suerte Milei salió luego a declarar a favor del uso de armas (pero en las manos correctas): “si los honestos portasen armas, habría menos delincuencia”. Milei es un peligro para la democracia, lo dije aquí y lo volveré a decir cada vez que sea necesario. La clase política argentina debe cuestionarse con seriedad y profundidad por qué el 17.04% de los porteños votó a una persona que desprecia abiertamente la convivencia, la diversidad y las instituciones de la vida democrática, al que paradójicamente le fue mejor en los barrios más pobres y más ricos de la Ciudad. Este fenómeno fue el de Trump en los Estados Unidos y el de Bolsonaro en Brasil. En un paralelismo al “que se vayan todos” de 2001, en este 2021 Milei lleva agua para su molino y constituye una señal de alarma para TODOS (todos somos todos, no el frente político).

Terminamos la semana con un nuevo caso de inseguridad(pero al revés).

Hace poco más de una semana Roberto Sabo, un kioskero de 45 años, era asesinado de 4 balazos en Ramos Mejía. El caso conmocionó al país. El reclamo de más seguridad fue (es y será) una obviedad ante cada muerte absurda, innecesaria, dolorosa e irreparable. Esa misma noche vi en TN como el ministro de seguridad bonaerense, Sergio Berni, demostraba con el sistema de seguimiento satelital que tienen todos los móviles policiales bonaerenses, que los 15 minutos previos al asesinato de Roberto habían pasado 3 móviles por la puerta de su local. Leíste bien: tres móviles que hacían distintos recorridos pasaron la la puerta del kiosco (en distintos tiempos), 15 minutos antes de su horrible muerte. Berni se preguntaba (y yo también después de escucharlo): ¿ustedes creen que faltan móviles policiales? En el piso del canal de TV intentaban refutar/confrontar la evidencia, sin encontrar respuestas.

Pensé entonces (y pienso mucho más hoy) que la inseguridad no es producto de más o menos policías, patrullas, cárceles, condenas, juicios ni corrupciones varias (policiales, judiciales, políticas). La acción/reacción de la gran mayoría cuando suceden casos como el de Roberto es: “queremos vivir en paz, hay que poner mano dura con los delincuentes que entran y salen de las cárceles mientras muere la gente buena y trabajadora”.

Esta semana terminamos con la difusión de un caso de inseguridad (al revés) en el que también murió un pibe bueno, Lucas González (17 años). Pero esta vez fue a manos de la policía (vestida de civil) a quienes Lucas y sus amigos les “pintaron sospechosos” y los balearon a quemarropa. Son esa misma policía a la que hace una semana le pedíamos mano dura la que mató a un chico que volvía de presentar a dos amigos a una prueba de fútbol. Estaban felices porque habían “quedado” y a la salida del club pararon en una estación de servicio a comprar dos jugos de naranja “para festejar”. Eran las 9:30 de la mañana...

Esta muerte también nos brotó indignación, bronca y dolor. Tal vez porque el problema no sea de más o menos seguridad (con toda su lista anterior), sino de más educación, más salud, más valores, acceso a las necesidades básicas, más tolerancia y aceptación por el otro. En resumen, más sociedad. O sea, menos individualismos y sálvese quien pueda.

Somos una sociedad que no sale del jardín de infantes mientras otras ya van por su maestría de posgrado y aquí es donde los dirigentes (en todas sus acepciones, rangos y categorías) tienen que hacerse cargo.

Los ejemplos vienen de arriba hacía abajo y en eso estamos flojitos de papeles (hace muchos años).

Buena semana.

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