A partir de la pandemia, la comunidad de la Iglesia católica tiene la posibilidad de elegir, al momento de recibir la Eucaristía, considerada por quienes tienen fe como el “cuerpo de Cristo”, que sea en la mano, o directamente en la boca. En ese marco, ante la posibilidad que tiene la gente de agarrar la hostia, se dieron casos de personas que se la llevaron a escondidas, algo que está prohibido. Así lo confirmaron en diálogo con El Diario Sur diferentes sacerdotes de la región.
Al ser consultados sobre las razones de aquellos que intentan robarse las Eucaristías, los curas estuvieron de acuerdo en que, la mayor parte de las veces, sería con el objetivo de utilizarlas para “misas negras” o rituales satánicos.
“Hay muchos cultos que reconocen una cierta realidad espiritual en la Eucaristía, pero otras veces también se la profana por una manifestación de rechazo explícito a lo que es la Iglesia”, explicó el sacerdote de la parroquia “San Vicente Ferrer”, Federico Piserchia.
Sin embargo, también remarcaron que es posible que haya otras intenciones inocentes, como querer llevársela a un enfermo que no puede acercarse a la misa para recibirla. Por otro lado, algunos lo harían para tener algo sagrado en sus casas, con el objetivo de poder rendirle culto.
Ante lo que consideran una “profanación”, los curas realizan un “desagravio”
“Nos piden hacer el desagravio que normalmente se realiza después de las profanaciones, rezamos delante del Santísimo algunas oraciones en reparación”, explicó Federico Witzel, sacerdote de la parroquia “La Anunciación”, ubicada en Luis Guillón (José Hernández 310).
Según contó, en varias oportunidades ocurrió que en esta parroquia los fieles recibieron la Eucaristía en la mano, pero no comulgaron delante del cura: “Yo trato de fijarme siempre, y en todo caso les pido que vuelvan y la reciban delante mío”.
“Me pasó un par de veces que se pusieron la hostia en el bolsillo”, remarcó Witzel y sostuvo que a estas personas no suele verlas en las misas, que se celebran todos los días. “Tuve el cuidado de que me la devuelvan, porque es el cuerpo del Señor”, señaló.
En San Vicente pusieron alarma en el tabernáculo donde se guardan las hostias
El cura Federico Piserchia, quien lleva adelante la parroquia de San Vicente, comentó, en diálogo con El Diario Sur, que desde hace algunos años el tabernáculo del templo, lugar donde se guardan las hostias consagradas, cuenta con un dispositivo de alarma para evitar robos o que las personas intenten llevárselas.
“Atentan contra un elemento que es de mucho valor para el credo, para nosotros la Eucaristía es lo más importante”, destacó y recordó las palabras de Jesús: “Él dijo ´cada vez que hagan esto en memoria mía, yo estaré en medio de ustedes’ y hubo hasta santos que murieron por defender el sacramento".
Sobre el robo de las hostias al momento de comulgar, señaló que, en los casos donde buscan llevársela con una buena intención, como para dársela a un enfermo, es necesario “enseñar con paciencia y no retar”.
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"Tenemos que estar muy pendientes en la Misa”
“Tenemos que estar muy pendientes, sobre todo ahora con el tema de que los fieles pueden recibir la hostia en la mano”, explicó el cura Carlos Ramos, a cargo de la Parroquia “Inmaculada Concepción”, ubicada en Avenida Sofía Terrero de Santamarina 551, en Monte Grande.
También sostuvo que hay algunas personas que las guardan en el bolsillo, pero también otras que la reciben en la boca, pero apenas se van de la vista del sacerdote se la sacan y la esconden: “Siempre se le pide al resto de la comunidad que si ven esta situación, avisen al cura, al ministro o a los servidores”.
Además, destacó que ya ocurrió en otras parroquias que abrieron el Sagrario y se llevaron el copón entero con las hostias: “Yo pienso que en el fondo se las llevan porque reconocen que ahí hay algo”.




