Iker Roa, vecino de Monte Grande que es no vidente, sorprende a cada paso que da. O mejor dicho, a cada brazada. Con 12 años, y con apenas tres temporadas desde que conoció las aguas abiertas, fue convocado a la Selección Argentina de Natación Adaptada, un objetivo que hasta hace poco parecía impensado y que actualmente es una realidad que disfruta tanto él como su familia.
Con 12 años, a la Selección de natación adaptada: la historia de Iker Roa, el nene no vidente de Monte Grande
Iker Roa es un niño de Monte Grande que representa a la Selección Argentina de Natación adaptada en la categoría de aguas abiertas para no videntes.
Su trayectoria le posibilitó ser llamado para realizar unas jornadas en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Cenard), con la mira en una campaña que se prevé intensa, con la ilusión a cuestas de seguir sumando medallas como las que ya obtuvo el año pasado, en ciclos no sólo en territorio argentino sino también continental, a tal magnitud que supo subirse a lo más alto del podio en Paraguay, y ahora se enfoca en su travesía para mitad de año en Colombia.
De visita al stream de El Diario Sur, resaltó su satisfacción por la chance con la camiseta albiceleste, y destacó el acompañamiento de la familia. "Muy contento", sentenció, al describir sus sensaciones frente a los resultados obtenidos en distintas disciplinas, tanto en la pileta convencional como en el tramo abierto. "Me gusta representar a Argentina", sentenció.
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En su cuanto a su labor de preparación, por lo pronto, ya tuvo la primera concentración, de tres días, con distintos trabajos con natación convencional y se prevén más a lo largo de las próximas semanas para completar la grilla de clínicas, como ocurre con otros chicos del país, que recalan en el punto neurálgico del deporte nacional.
Trayectoria en el agua
Sus pergaminos son notables. Es que, entre los logros para la convocatoria está la grilla de 2025: ganó la medalla dorada en los Juegos Bonaerenses; y obtuvo poco después otros cuatro oros individuales en los Juegos Suramericanos Escolares que se disputaron en Asunción, y una presea de plata a nivel grupal.
Todo eso es complejo de conseguir, e Iker lo hizo. Y prevé más, algo que recalcó con sorpresa la madre, Yésica. "Es un montón esto porque uno como papás tiene miedos al no tener visión y piensa que no va a poder hacer nada y de repente hace de todo", sentenció. Y sumó: "Lo de natación es increíble y una emoción enorme que lo hayan llamado". El mismo fue elocuente y destacó que sueña con la chance de, en alguna ocasión, seguir por el lado de la natación y competir en alto rendimiento, con el anhelo de los Juegos Paralímpicos a la distancia.
También en Ezeiza
Por lo pronto, el niño no se queda con esos lauros, y amplía horizontes. Es que además de natación hace Goalball, un deporte adaptado que se asemeja al fútbol, algo que lo practica en Ezeiza, donde integra un equipo municipal que se denomina Los Cíclopes, y avanza a paso firme para soñar también con competir, también, por qué no, con la camiseta argentina.

