Desde hace 15 años, Luis Rivarola, un vecino de Almirante Brown, se dedica a ser transportista de personas con discapacidades. Un trabajo del cual se enorgullece haber elegido, gracias a los buenos momentos y las personas que le permitió conocer.
El drama de un transportista de Brown: "Necesitamos cobrar para seguir ayudando a los chicos"
Luis Rivarola trabaja con personas con discapacidad. La pandemia complicó su trabajo y necesita que las obras sociales salden deudas para poder seguir.
Sin embargo, desde hace varios meses él, al igual que sus compañeros del sector, no se encuentra pasando un buen momento ya que algunas obras sociales con las que trabaja tienen deudas por sus servicios. Una situación que empeoró con la pandemia.
Hasta marzo de este año, el trabajo de Luis consistía en llevar a niños y jóvenes con capacidades diferentes desde su casa a establecimientos educativos o centros de rehabilitación.
“Es un trabajo muy lindo, que necesitas de mucho afecto y cariño con los chicos. Tenés que tener la tranquilidad de hacer que viajen cómodos y bien. Hay que pensar que la gente nos confía un ser preciado que es un hijo, un hermano o un primo”, contó.
Con la pandemia, la tarea del transportista tuvo un gran cambio: pasó a ser el nexo entre las instituciones y las personas: “La escuela me da alimentos y tareas para los chicos, porque si bien se manejan por internet hay algunos que no tienen una computadora o no saben, entonces se optó por llevarle las cosas”.
Si bien aún siguen en contacto con las familias y los chicos, es distinto el hacerlo a la distancia. El vecino de Almirante Brown contó que hay veces en que el cariño puede más y los chicos salen de sus casas para dar un abrazo. “Si dejamos un poco de cariño a esos chicos es importante”, dijo con emoción.
Sin embargo, pese a que para muchos son necesarios, los trabajadores del sector mantienen un reclamo. Cada transportista realiza su trabajo, pero desde hace varios meses –incluso antes de la pandemia- no perciben el pago por el mismo por parte de las obras sociales.
“Nosotros tenemos que seguir pagando los seguros y las patentes. Al no cobrar no podemos hacerlo. A veces dudamos en salir porque cómo hacemos sin dinero. Nos está consumiendo de a poquito”, señaló Luis.
Debido a esto, desde el sector reclaman que se salden las deudas, no sólo por sus necesidades sino también porque esto podría afectar a las personas con discapacidad que se quedarían sin un servicio esencial.
Por el momento, Luis y sus compañeros decidieron priorizar a las personas y seguir con sus labores: “Nosotros no vamos a dejar de hacerlo mientras se pueda. Les llevamos las cosas, a veces fuera del horario laboral llevamos medicamentos o lo que necesiten porque no pueden salir. Pero no sabemos por cuánto tiempo más lo podemos hacer”.

