En el último tiempo, la reconocida casa barco de Longchamps fue noticia por un triste hecho: aquel icónico establecimiento de la ciudad, que desde hace un tiempo parecía abandonado, fue derrumbado.
¿Por qué la casa barco de Longchamps tiene forma de barco?
Fue construida hace más de 80 años por Antonio Saumell, un catalán que llegó a estas tierras. La historia de la casa que fue un ícono de Longchamps.
Su demolición conmocionó a los vecinos, quienes vieron como poco a poco fue desapareciendo uno de los establecimientos más reconocidos e importantes de la ciudad.
Lo que destacó a esta casa fue su extraña forma, que la hizo protagonistas de muchos mitos como que pertenecía a un marino. Los más fantasiosos incluso la asociaban al Titanic. Aunque estas teorías no son ciertas, la verdadera historia tiene su particularidad.
La casa barco fue construida por Don Antonio Saumell, un catalán que emigró junto a su hermano desde su Cataluña natal hacia Sudamérica y residió en las tierras de Longchamps.
“Al venir su barco naufragó en las costas de Brasil y se salvaron milagrosamente. Al llegar acá decidió hacer la casa barco y decía que esta no se iba a hundir”, contó Noelia, bisnieta de Antonio, a El Diario Sur.
Este inmueble tiene más de 80 años y por allí pasaron cuatro generaciones de la familia Saumell. Noelia y su hermano, fueron la última. Luego de varias décadas, sus padres decidieron venderla.
A lo largo de su historia, la casa barco de Longchamps tuvo una importancia para la ciudad no sólo por su destacada forma, sino que además porque sirvió para el desarrollo de varias instituciones importantes.
“Fue el destacamento policial. Entre 1955 y 1957 funcionó el colegio Fray Luis Beltrán. Mis abuelos eran maestros, mi abuelos era profesor de matemática, física y química, mi abuela fue maestra jardinera y de primaria, junto con otros vecinos daban clases. También se formó la primera sociedad de fomento vecinos de Longchamps”, señaló Noelia.
Tras venderla, la familia Saumell se mudó al sur del país, pero ella se quedó en Burzaco. Si bien por un tiempo dejó de pasar por allí, cuando se convirtió en el centro Puerto Cultura decidió volver a lo que alguna vez fue su casa.
Hace unas semanas, se vio sorprendida de que ese majestuoso barco, aquel que Antonio dijo que no iba a naufragar, terminó siendo derrumbado. Si bien Noelia contó que sintió “nostalgia”, era consciente que dejó de ser “mi casa barco”, aunque si mostró preocupación por los árboles que allí se encuentran.
“Cada árbol tiene una historia. Ojala los conserven, hay un tilo que es un ejemplar traído de la Quinta de Perón en San Vicente. La magnolia esta desde antes de la construcción de la casa, y el pino fue plantado por mi abuelo y tiene unos 60 años o más”, relató.



