Federico es quien vive en esa vivienda, ubicada sobre la calle De Kay al 300, cerca del límite con Turdera. Amante de la robótica, decidió demostrar su pasión con estas esculturas.
En el 2018 decidió comenzar con un taller relacionado a la robótica, lo que llevó a sumar poco a poco a los tres gigantes que hoy custodian su vivienda.
Pese a su anatomía, los nombres de cada uno son muy particulares: el primero en llegar a Adrogué fue nombrado Jugo, al que luego de sumó Juanito, bautizado así por uno de los grupos del taller de robótica.
El último en sumarse fue Val-21, ideado en la película Terminator 2, que cuelga del techo. "Este fue hecho a medida y está por la mitad para que tenga menos peso", explicó Federico a El Diario Sur.
El autor de estos tres robots es Marcelino, un vecino de Quilmes que realiza obras con materiales reciclados, ya sea partes de autos o bicicletas, televisores viejos y todo tipo de elementos que puedan tener un segundo uso.
Y esa es justamente la particularidad de estas esculturas y el mensaje que el vecino de Adrogué busca dar a la sociedad. "Los robots representan innovación, pero también bajar costos. Uno lo piensa como todo importado, pero la idea es crear una robótica que cuide al medioambiente y no contamine".
Al respecto de Jugo, Juanito y Val-21, Federico asegura que llaman la atención de todos los que pasan y le han pedido fotos. "La gente pregunta de dónde salieron. Muchos autos frenan y se sacan fotos. Incluso vino gente de Capital", contó.




