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Boom de la construcción en Canning: en los corralones ya hablan de desabastecimiento

Registran un fuerte aumento de las ventas y no llegan a cubrir la demanda. El furor por pasar el verano en el verde de Canning y el atractivo de la inversión en ladrillos son los factores que explican el fenómeno.

La construcción fue uno de los sectores que tuvo que parar en su totalidad las actividades durante el aislamiento social. Sin embargo, con la llegada del boom de alquileres en los countries y la apertura paulatina de la cuarentena, los corralones de Canning empezaron a recuperar a sus clientes habituales, y registraron un aumento en sus ingresos.

La reactivación laboral en Canning ya se ve reflejada en las largas filas de empleados de la construcción en las entradas de los countries, como consecuencia del “furor verde” por terminar las obras y pasar el verano en espacios al aire libre. Otro factor que posibilita este escenario es la incertidumbre con la situación del dólar, que lleva a muchos ahorristas a volcarse a las inversiones “en ladrillos”.

“Con el tema de la vuelta de los obreros a los countries durante el último mes y medio volvimos a recuperar el ritmo laboral, hay un volumen bastante importante como era antes. La construcción está barata y cada vez más gente que estaba en Capital Federal compra lotes en los countries y quiere construir para vivir en espacios verdes”, sostuvieron desde uno de los proveedores de la construcción con 42 años en el rubro en diálogo con El Diario Sur. “Esto generó que haya una demanda mucho más importante. El dólar subió mucho, la mercadería no tanto y la mano de obra menos”, aseguraron.

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Este escenario pareció ser ideal durante más de 30 días para todos aquellos corralones que trabajan con la construcción en el “corredor Canning”. Sin embargo, en las últimas semanas empezaron a verse problemas por falta de stock.

“Cuando abrieron los barrios se agregaron las obras grandes y ahí fue donde empezó el desabastecimiento de varios productos, porque la demanda superó la oferta. Entonces volvieron a mermar las ventas y algunos productos subieron”, contaron desde “Los Portugueses”, otro de los proveedores tradicionales de la región.

La incertidumbre cambiaria lleva a muchos particulares a volcarse a las inversiones en ladrillos La incertidumbre cambiaria lleva a muchos particulares a volcarse a las inversiones en ladrillos

Pese al desabastecimiento de los productos, la llegada de la primavera y el posterior verano es considerada como la temporada alta para el rubro, entonces desde sus experiencias anticipan que el boom de la construcción va a sostenerse mucho más allá de la pandemia.

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“Si la gente se pone a construir sus casas les va a llevar como un año terminarlas con esto de la pandemia y el faltante de materiales. Por eso, el boom recién va mermar en la temporada baja que comienza en mayo, cuando los días son más cortos y que no favorecen a la construcción”, explicaron desde uno de los corralones. “Tendremos que equilibrar entre las ventas y este fuerte desabastecimiento, hasta que las fábricas proveedoras retomen su ritmo habitual”, completaron desde Los Portugueses.

“La demanda creció. El dólar subió mucho, la mercadería no tanto y la mano de obra menos”, dicen en uno de los corralones de Canning. “La demanda creció. El dólar subió mucho, la mercadería no tanto y la mano de obra menos”, dicen en uno de los corralones de Canning.

Aunque hubo algunos aumentos, la escalada del dólar no impactó agresivamente en los costos de los materiales y la mano de obra se mantuvo estancada, por lo cual el panorama continúa siendo auspiciante para la inversión en “ladrillos” en Canning, teniendo en cuenta la pandemia y las dudas sobre las vacaciones. Ahora, los proveedores de la construcción tendrán que luchar contra el desabastecimiento, pero con la tranquilidad de que habrá demanda.

Nuevos clientes para resistir el primer periodo del aislamiento

Los principales proveedores de la construcción de Canning tuvieron que salir a buscar nuevos mercados para poder subsistir la “cuarentena dura” sin los countries y poder pagarles a sus empleados, pese a contar con el ATP. Comenzaron a trabajar con los consumidores finales y expandirse hacia los barrios abiertos, ya que las personas aprovechaban el aislamiento para realizar obras particulares, en muchos casos, utilizando el IFE como principal recurso económico para construir.

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