Todas las personas que eligen vivir en la comodidad de los countries de Canning deben respetar las normas de convivencia, y dentro de las más importantes se encuentran las que tienen que ver con los límites de velocidad para los autos. Las reglas no son las mismas en todos los barrios, sin embargo, la mayoría coinciden con las sanciones costosas que reciben los propietarios que las incumplen.
Cabe recordar que los countries habían endurecido sus medidas de convivencia en cuanto a la circulación después de la tragedia del country Hebraica de Pilar, ocurrida en 2018, cuando una camioneta arroyó a un bebe de 1 año en un descuido de la familia y el conductor.
A partir de este episodio se colocaron más reductores de velocidad, cámaras y lomas de burro, así como también se puso bajo la lupa el comportamiento de los menores al aire libre por las calles internas de los barrios privados de Canning. No obstante, como siempre hay excepciones y en muchos barrios hubo quejas por excesos de velocidad, ruidos molestos y obstrucción de la circulación, especialmente en las últimas 2 semanas vinculadas a las fiestas.
Este panorama se vio reflejado en escándalo que se produjo en el country El Venado durante el pasado fin de semana, cuando alrededor de 15 personas increparon a un automovilista que supuestamente circulaba a una velocidad superior a la permitida y estuviera cerca de arroyar a una pareja que llevaba un cochecito de bebé. Los videos de la pelea no tardaron en circular por las redes sociales. El caso quedó en manos de la Comisión de Disciplina del barrio, que deberá establecer si aplica sanciones.
La explicación de la familia del automovilista, que es un joven del barrio, es que “el auto tiene el tren delantero bajado al piso prácticamente y siempre circula muy despacio”. En ese marco, por intentar esquivar un lomo de burro se “pegó” al cochecito del bebé, lo que luego derivó en el conflicto.
Sin embargo, los incumplimientos de las normas de convivencia no aplican solamente para los countristas, sino también para aquellos que vienen del exterior. “Los obreros y patrones circulan como si estuvieran en una autopista y te patotean si les decís algo. Ya hubo otros episodios y en cualquier momento va a haber problemas”, sostuvieron los vecinos de El Rebenque y Belleville.

