Una familia de Canning viajó de vacaciones a Estados Unidos y quedó atrapada por unos días en una de las ciudades del estado de Florida que los noticieros norteamericanos adelantaban que podría pasar el huracán Ian. “Tuvimos mucho miedo, la orden era que no debíamos salir del hotel a menos que el Gobierno diga lo contrario”, contó Carla Fiszman, vecina del country El Venado, ante El Diario Sur.
Carla, de 44 años, partió hacia Estados Unidos junto a su marido y sus dos hijos para pasar dos semanas en unas vacaciones familiares. El 25 de septiembre llegaron a Orlando, una de las ciudades por las que luego pasaría el huracán Ian. “Sabíamos que septiembre y principios de octubre es época de huracanes y que tenía cierto riesgo venir para acá (Estados Unidos), pero era el momento en el que podíamos hacerlo”, contó la vecina de Canning. “En 2019 habíamos viajado para la misma fecha y no tuvimos ningún problema”, comentó.
Los días previos al terrible huracán que pasó por el sur de Florida y dejó enormes destrozos fueron los que más tensión generó en la familia de El Venado. “En el hotel nos avisaron que nos teníamos que abastecer de agua potable y comida no perecedera, y que había un riesgo de quedarnos sin electricidad”, relató Carla Fiszman, quien aseguró que conseguir ese tipo de alimentos en los supermercados de la ciudad era una tarea tediosa: “Todo lo que era latas y agua, estaban vacías las góndolas”.
A pesar de las dificultades, lograron conseguir comida y agua suficiente para dos días. “Nuestro miedo era quedarnos sin luz ni agua potable”, afirmó. El huracán Ian pasó por Orlando, llegando a la Categoría 1 en la escala de medición Saffir-Simpson, lo que significa que hubo vientos de hasta 150 km/h, inundaciones y daños en árboles y arbustos, pero sin derribar estructuras edilicias.
El huracán llegó a Orlando el miércoles 28 por la tarde y se extendió durante todo el día jueves. “Los noticieros preveían lo peor. Todos los canales mostraban cómo se preparaban con bolsas de arena”, sostuvo. Una de las recomendaciones ante la llegada de un huracán es utilizar arena para evitar el ingreso del agua a la casa. “Nos llegaban alarmas a los celulares cuando se acercaba el huracán”, contó sobre la noche del miércoles.
Afortunadamente, el hotel en el que se hospedó la familia de Canning no sufrió ningún daño. “Justo al lado de mi habitación cayó un árbol, que de casualidad salió para el otro lado. Sino, me rompía la ventana y no sé qué más daños podría haber generado”, destacó Carla. La peor parte se la llevó la ciudad de Tampa, a 124 km de distancia de Orlando, donde la familia de Esteban Echeverría iba a viajar posteriormente. “Tuvimos que cancelar las reservas”, señaló. Allí, el huracán llegó a Categoría 4, con vientos de hasta 250 km/h y destrozos en casas y edificios.
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“Al otro día, Orlando amaneció soleado y vimos muchos árboles y ramas caídas en las calles. Pero el clima mejoró muchísimo y ayudó a limpiar todo”, precisó. “Ahora los días están hermosos y estamos disfrutando nuevamente de las vacaciones con total normalidad”, sostuvo Carla Fiszman.
Habría al menos 100 muertos por el huracán
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, visitó FEMA, agencia a cargo de los desastres naturales, y dijo que “este podría ser el huracán más letal en la historia de Florida”. “Los números (de fallecidos) aún no están claros, pero recibimos informaciones que dan cuenta de una sustancial pérdida de vidas”, afirmó el presidente. Según los medios locales, se estima que habría más de 100 personas fallecidas tras el huracán en Florida. Más de dos millones de personas están actualmente sin luz mientras Ian avanza rumbo hacia la costa atlántica, ya como una tormenta tropical.

